Feliz Año de gracia 2022

¡Feliz Año Nuevo a todos! Empezamos una nueva página de nuestra historia personal y de la historia de la humanidad. Sabemos que Dios camina con nosotros, porque Él es el Señor de la historia. Siempre estamos en sus manos de Padre. Démosle gracias a Dios por la vida que nos ha concedido, por las personas buenas que han marcado nuestra vida hasta ahora, y pidámosle su sabiduría y su gracia para poder vivir responsablemente cada instante del nuevo año con fe, esperanza y caridad. Cada día el Señor se nos hará encontradizo, cada día vendrá a nuestro encuentro y cada día encaminará nuestros pasos por el camino de la paz. Que Él sea alabado, y que venga cuando llegue el momento de partir, para llevarnos a la vida para siempre, y estar donde Él está. Mientras estamos en este mundo, aprovechemos el tiempo de gracia que se nos concede para hacer el bien y para esperar la venida del Señor con toda confianza.

¡Feliz Año Nuevo a todos! Al iniciar el nuevo Año, celebramos la Jornada Mundial por la Paz, y dejamos resonar dentro de nosotros las palabras de los ángeles a los pastores, “¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra Paz a los hombres que ama al Señor!” (Lc 2,14). Este año debe servir para dar a Dios la gloria que Él se merece, y para acoger el don de la Paz para todas las personas que amamos y conocemos, y para todos los hombres y mujeres de nuestro mundo. La “Paz” resume y contiene todos los bienes que el Mesías nos ha traído con su venida como Redentor, y al mismo tiempo resume todo lo que los discípulos de Cristo debemos aportar a nuestro mundo, con el amor y el testimonio de la nuestra fe: “Cuando entréis en una casa, decid primero: 'Paz a esta casa'” (Lc 10,5). Oremos por la paz, profundicemos en iniciativas de paz, eduquemos y dejémonos educar para la paz. Paz que es justicia, reconciliación, solidaridad en la pandemia y respeto por los derechos humanos.

¡Feliz Año Nuevo a todos! ¿Nos damos cuenta de que la vida es un inmenso regalo, que no podemos desperdiciar, ni perder, ni destruir? Debemos aprovecharlo y vivir, no con superficialidad, o con desenfreno, o de forma materialista, sino llenándola de sentido y de amor, de generosidad, de fe y de esperanza. Porque es tiempo de encontrar a Dios, de vivir en Dios, y tiempo hacia la eternidad cuando «Dios será todo en todos» (1Co 15,28). Seamos, pues, agradecidos por la vida recibida. El tiempo nos es dado para buscar al que es intemporal, el Dueño del tiempo y el Señor de la historia. Dios se ha encarnado en Jesús de Nazaret y se sigue haciendo encontradizo en los momentos diversos de nuestra historia personal y en la historia del mundo. Es en Jesucristo que el tiempo adquiere su dimensión definitiva, porque el eterno irrumpe en lo temporal. Y, en el correr de los días y de los años, se hace presente el Dios-con-nosotros, el Emmanuel. La respuesta a un Amor tan inmenso no puede ser otra que el amor, y sólo el amor nos hace felices de verdad.

¡Feliz Año Nuevo a todos! Lo que confiere duración y plenitud es el vínculo misterioso que nos une con Dios, y en el que se actúa su guía, o lo que podemos llamar la “Providencia” divina. En esta comunión aprendemos que Dios, y también yo y cada uno de nosotros, por su gracia, sabemos qué es lo que realmente importa. De este modo -dice el teólogo Romano Guardini- en medio del pasar, surge la eternidad real.

¡Os deseo un feliz Año Nuevo, lleno de Paz y de la realización de la voluntad de Dios!