Acojamos con afecto y comunión a nuestro Arzobispo Metropolitano

Un nuevo Arzobispo Metropolitano de Tarragona será ordenado obispo el próximo sábado día 8. Se trata de Mons. Joan Planellas y Barnosell y es gerundense, nacido en Verges hace 63 años. Es doctor en teología y profesor, y actualmente era Decano de la Facultad de Teología de Cataluña. Ha sido elegido por el Santo Padre Francisco como nuevo Arzobispo Metropolitano de Tarragona, sucesor de Mons. Jaume Pujol Balcells que ha servido durante quince años aquella archidiócesis. Damos gracias a Dios y suplicamos ya desde ahora por el ministerio episcopal que está llamado a vivir entre los hermanos de la Archidiócesis metropolitana y primada de Tarragona, así como por su entrega a los servicios de comunión y ayuda que deberá desempeñar hacia sus 6 Diócesis sufragáneas, como la nuestra de Urgell.

Debemos encomendar el servicio de comunión interdiocesano entre las 10 Diócesis con sede en Cataluña, que formamos la Conferencia Episcopal Tarraconense, que por derecho preside el Arzobispo de Tarragona. Es necesaria un nuevo esfuerzo de presencia evangelizadora y de cooperación interdiocesana en una sociedad catalana cada vez más interrelacionada. Se trata de reafirmar nuestra voluntad de servir con amor y de forma unida lo que ha sido una unidad pastoral que formamos ahora estas diez Diócesis con sede en Cataluña, Barcelona con sus dos sufragáneas Terrassa y Sant Feliu de Llobregat, y Tarragona con las suyas, Girona, Lleida, Solsona, Tortosa, Urgell y Vic, especialmente si queremos continuar siendo fieles a lo que el Espíritu Santo nos hizo descubrir a través del Concilio Provincial Tarraconense de 1995.

Aceptando las sorpresas de Dios, debemos creer que es Jesucristo quien, por el Espíritu Santo, continúa guiando su Iglesia. Es Él el primer interesado en hacerla luminosa en medio del mundo y Él ya sabrá ayudarnos con la fuerza del Espíritu Santo, para que los desalentados retomen el aliento y sea la fe nuestra fuerza. Tenemos mucho trabajo evangelizador y de servicio caritativo por delante. Llamados a ser Iglesia samaritana, enviada a las periferias, que favorece la cultura del encuentro y el diálogo social. ¡Hagámoslo con confianza y con inventiva! Los retos de la Iglesia en Cataluña, en España y en Europa son muchos y variados. El peligro es tener miedo, recelos o desánimos. Tenemos la confianza y la audacia que brotan de la fe en Cristo Resucitado. Debemos saber convertir estos retos en oportunidades de entusiasmo para la misión, como cooperadores del Reino de Dios y portadores de su salvación a todos.

Nuestra Diócesis de Urgell, la más grande de las diez en territorio (7.630 km2), pero modesta en fieles (215.000), rica en visitantes y noble por su historia, saluda y acoge con afecto especial a su nuevo Arzobispo metropolitano Mons. Joan Planellas que ahora es puesto delante de los hermanos para que guíe la Archidiócesis de Tarragona y presida las reuniones de los Obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense. Encomendémoslo fervorosamente. Estamos convencidos de que Dios acompaña el camino de su Iglesia y lo hace evangélicamente eficaz. Él suplirá nuestras carencias y hará llegar una cascada de gracia y de consuelo a todas las Iglesias que hacemos camino en Cataluña.

La participación de los cristianos en la política (y 2)

Continúo la reflexión del domingo día 5 sobre 10 claves del Papa Francisco para entender la política y participar, por si nos ayuda en este tiempo de procesos electorales. Para el Papa, el cristiano debe estar más preocupado por abrir procesos esperanzadores, sanadores, que por ocupar espacios de poder. La mala política alimenta el cansancio cuando ensancha la corrupción, la avaricia y la injusticia social. Un mal que se nutre del miedo a la diversidad, el desgaste físico y moral, la desazón y la impotencia y, en definitiva, la exclusión de los más vulnerables, despreciados en la toma de las decisiones. En cambio, hay que trabajar por una primavera de la política y salir de la insatisfacción. Continuando con las 5 últimas claves para entender la política según el Papa:

5ª. Los católicos no debemos querer ser insignificantes. En las sociedades secularizadas, cada vez más el voto católico se muestra fragmentado y pierde influencia. "El problema no es ser pocos, sino ser insignificantes, convertirse en una sal que ya no tiene sabor de Evangelio, o en una luz que ya no ilumina".

6ª. No ser reclutas de los partidos políticos. Se trata de entablar un diálogo al interior de los grupos y partidos, por fidelidad a la propia fe, es decir, movidos por el amor. "Ser católico en la política no significa ser un recluta de algún grupo, una organización o partido, sino vivir dentro de una amistad, dentro de una comunidad" (Audiencia 3.4.19).

7ª. No a los partidos políticos católicos. No son el camino actualmente.

8ª. Y sí a los católicos en política. Ya que es necesaria la presencia de católicos en política. Con todo, esto no implica un 'maquillaje' con caras nuevas en las campañas electorales, sino métodos originales para hacer política con un estilo crítico y constructivo (Audiencia 3.4.19). Una política que se convierta en práctica del diálogo en nombre de la fraternidad humana que abarca todos los hombres y mujeres, los une y los hace iguales, lejos de la injusticia de una economía que mata, del sistema de ganancia insaciable y de las ideologías que siembran odio, violencia y división.

9ª. Mujeres y minorías en la política. El Francisco quiere más mujeres en la política y más jóvenes comprometidos que vivan implicados en la cosa pública, y que se abran espacios para los pobres y las minorías (indígenas, emigrantes, gente de la calle, etc.). En un panorama de democracias frágiles, el Santo Padre quiere alternativas y, en este sentido, apoya a los movimientos populares que expresan la vitalidad, la historia y las luchas más auténticas de las comunidades excluidas y marginadas.

10ª. Pecadores sí, pero corruptos no. La corrupción, como en cualquier sistema mafioso, se alimenta del silencio de los inocentes y, posiblemente, eso es lo que causa mayor injusticia. La corrupción que busca dejar el pueblo lejos de las decisiones, no se combate con el silencio: "Hay que denunciar sus males, comprenderla, para poder mostrar la voluntad de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad, la belleza sobre la nada". Y luchar por estar al lado de la gente. El mal no vencerá, si los honestos denuncian sus horrores.

Finalmente, no dejar que otros decidan por nosotros, sino implicarse con la esperanza y el entusiasmo necesarios para que haya plenitud a nivel social. De ahí la visión inclusiva y sencilla del Francisco: trabajo, techo y tierra, como derechos sagrados a los que toda forma de política debería aspirar. S. Pablo nos dice: "no te dejes vencer por el mal; antes bien vence al mal con el bien" (Rom 12,21).

Prioridades de los Obispos europeos ante las elecciones

El próximo domingo tenemos elecciones Municipales (y al Conselh Generau d’Aran) pero también elegimos a los Diputados al Parlamento Europeo, o Eurocámara. Permitidme que os llame la atención sobre la importancia de esta institución europea que renovamos cada 5 años. Decide cómo actuará la Unión Europea (UE) en los próximos años, en relación con nuestras preocupaciones en materia de ayuda a la familia, libertad religiosa, empleo, empresas, seguridad, migración y cambio climático, entre otras. Europa es de todos, y juntos hemos de tomar las decisiones. El Parlamento Europeo que se elige es la institución parlamentaria que en la Unión Europea representa directamente a los ciudadanos de la Unión y que ejerce la función legislativa. Es uno de los legisladores más poderosos del mundo, compuesto por 751 diputados (54 de España) que representan el 2º. electorado democrático del mundo (después del Parlamento de la India) y el mayor electorado transnacional.

Estos son algunos de los retos e incertidumbres que los Obispos de la Comisión de los Episcopados de la Comisión Europea (COMECE) subrayan, y que nos pueden ayudar en las votaciones del próximo domingo:
  • Europa necesita redescubrir su identidad común y proteger a los individuos, familias, culturas, y especialmente a los vulnerables. La UE es un actor de responsabilidad multilateral para la paz y la economía del mundo.
  • La protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible no puede limitarse a las fronteras de la UE, y los resultados de las elecciones influirá en las decisiones que afectan a toda la humanidad.
  • La digitalización es una verdadera mutación que tiene un impacto en el futuro del trabajo, la protección de datos personales, los múltiples usos de la inteligencia artificial...
  • Es fundamental preservar la centralidad de la persona humana y que podamos recuperar el control de nuestras vidas para un enfoque basado en marcos éticos sólidos.
  • Esto implica tomar decisiones para que la economía y las finanzas nos sirvan mejor a todos, especialmente a los más vulnerables.
  • Las reglas y prácticas beneficiosas para la familia deberían desarrollarse activamente en la UE, acompañando el desarrollo humano integral de personas y comunidades.
  • La demografía debe volver a situarse en el centro: afecta tanto a la natalidad como al envejecimiento. Faltan esperanza y perspectivas. Los jóvenes europeos deben sentirse tranquilos para poder estar en condiciones de formar una familia y devolver la esperanza a su país de origen a través de proyectos comunes y mutuamente beneficiosos.
  • El bienestar de la familia humana se relaciona con una UE que fomente una economía social de mercado. Las políticas para reducir la pobreza deberían basarse en la idea de que lo que funciona para los menos afortunados funciona para todos.
  • Migración, asilo e integración: se espera un esfuerzo renovado para encontrar soluciones efectivas y compartidas sobre migración. La migración, el asilo y la libre circulación de personas no son cuestiones aisladas, sino que se relacionan con la solidaridad, en una perspectiva centrada en la dignidad de toda persona, con políticas económicas y demográficas efectivas.

"Di Sí al sueño de Dios". Oración por las vocaciones

Celebramos en este domingo pascual del Buen Pastor la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, este año con un lema inspirado en la última Jornada Mundial de la Juventud: "Di Sí al sueño de Dios". Para decir sí, hay que escuchar la llamada, por ello, el Papa Francisco se dirige a los jóvenes para decirles: "No seáis sordos a la llamada del Señor. Si Él os llama por este camino, no recojáis los remos en la barca; confiad en Él. No os dejéis contagiar el miedo, que nos paraliza ante las cumbres más altas que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a quienes dejan las redes y la barca para seguir al Señor, Él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino". Desde el Bautismo y la Confirmación, todos estamos llamados a responder cada día con nueva disponibilidad a todo lo que el Señor nos va pidiendo. Y Él siempre da la valentía y las fuerzas para llevarlo a cabo.

En este lema "Di Sí al sueño de Dios" resuenan las palabras que el mismo Santo Padre dirigió a los jóvenes de todo el mundo reunidos en Panamá: "Decir sí al Señor es animarse a abrazar la vida como viene, con toda su fragilidad y pequeñez. Y es que la llamada del Señor, no es una intromisión de Dios en nuestra libertad; no es un peso que se nos carga encima; es la iniciativa amorosa con que Dios viene a nuestro encuentro y nos invita a entrar en un gran proyecto, del que quiere que participemos, mostrándonos en el horizonte un mar más amplio y una pesca sobreabundante". E insistía: "Dios tiene un sueño con cada uno de nosotros, con sus hijos, con los que le aman y le siguen". Y en Panamá invitó a los jóvenes, pero también a todos, aunque seamos mayores, a abrir los corazones y escuchar lo que Él nos está queriendo hacer entender: “Que Panamá hoy sea no sólo un Canal que une mares, sino también un canal donde el sueño de Dios siga encontrando vías para crecer, multiplicarse e irradiar a todos los rincones de la tierra”.

Jesús, el Buen Pastor, ha dado su vida por las ovejas. Decir "sí" al sueño de Dios es seguirlo e implica ofrecerle toda la vida, y ofrecerla del todo, para siempre. Digámosle con S. Ignacio: "Tomad Señor y recibid toda mi libertad... ¡todo es vuestro!". Decir "sí" al sueño de Dios es aceptar con alegría y libertad la posibilidad de que Dios se sirva de nosotros para alguna obra buena, para edificar la Iglesia y construir su Reino. Los caminos están abiertos... planteémonoslo, ayudemos a los niños, adolescentes y jóvenes a pensar en ello seriamente. Podemos contribuir, con Dios, a llevar su salvación a nuestro mundo. Tendremos que estar dispuestos a asumir riesgos por amor. Esta es la vocación y esta es la respuesta de la persona a Dios: decir "sí" a su sueño, a su proyecto de amor para nosotros y para el mundo. Una vocación que concretamos en el sacerdocio, en diferentes formas de vida consagrada -religiosos, institutos seculares, vírgenes consagradas, nuevas formas de vida consagrada y vida contemplativa- y en la entrega misionera.

Por eso debemos pedir al Espíritu Santo su asistencia para que muchos escuchen la llamada, dejen atrás los temores y conviertan su fe en servicio; que busquen la ruta, y se pongan en camino. Y pidamos también a la Virgen María, nuestra Madre, que nos ayude a encontrar en el camino las personas adecuadas, dispuestas a orientar y acompañar la respuesta, y que sueñen también con nosotros.