Pau sense fronteres. Religions i cultures en diàleg

Del 15 al 17 de setembre va tenir lloc la Trobada "Pau sense Fronteres. Religions i Cultures en diàleg", convocat per la Comunitat de Sant'Egidi i per l'Arquebisbat de Madrid. Aquestes trobades es van iniciar el 1987 per donar continuïtat a la «peregrinació per la pau» convocada per St. Joan Pau II un any abans a Assís. És un pelegrinatge d'oració a Déu i promoció de la pau entre els pobles, que continua donant testimoni de la força d'aquell "esperit d'Assís". Davant reptes mundials com la crisi climàtica, l'hostilitat a emigrants i refugiats, la pobresa o les guerres, la capacitat mobilitzadora de les religions i la força moral de les conviccions té una importància gran i creixent. El Papa Francesc en un Missatge llegit a l'inici, va al·ludir com a exemple dels progressos en el diàleg a la recent signatura durant el seu viatge a Abu Dhabi del "Document sobre la Fraternitat Humana per la pau mundial i la convivència comuna". El valor d'aquestes Trobades resideix en el mateix exercici de la trobada, perquè representants de les diferents religions i de diverses formes de pensament, dialoguen i ofereixen una oportunitat per trobar un llenguatge comú d'amistat i de comprensió mútua, que rebutgi tota violència i s'obri al germà. És el missatge potent que ha d'acollir la nostra societat: les religions cooperen a la pau i els autèntics creients caminen per la via de la justícia i de la pau.

No hem d’oblidar que al setembre es van complir els 80 anys de l’inici de la més mortífera i global de les guerres mai vistes, la Segona Guerra Mundial, amb 55 milions de morts arreu del món. Fou l’”hora de les tenebres”, digué St. Joan Pau II en un memorable missatge quan es compliren els 50 anys de l’inici del conflicte. Cal recordar-ho; tenim el deure de recordar-ho per honorar els morts i per defugir per sempre aquells abismes de crueltat i de desgràcies, i treballar decididament pel perdó i la cooperació internacional. Hem d'aprendre d'aquest passat perquè mai més no es produeixi el cúmul de causes susceptible de desencadenar novament els odis i les explotacions. "Mai més la guerra!", cridava el Papa Francesc el 2013, "volem un món de pau, volem ser homes i dones de pau". Era una sacsejada universal de la consciència de les persones. Cal desistir definitivament dels conflictes armats i del que ens podria tornar a conduir als odis; i alhora és un crit per treballar tots amb convicció i intensament per la pau, especialment els cristians, i els homes i dones religiosos del món.

Serà educant les joves generacions i fonamentant la vida pública en criteris ètics i en el respecte als drets humans, que podrem bastir un futur de pau. Es tracta de transmetre a les generacions més joves un estil de vida i una cultura inspirats en la solidaritat i l’estimació dels altres, una “cultura de l’encontre”, com reclama el Papa Francesc. La pau es guanya primer a causa dels valors humans, viscuts i transmesos pels ciutadans i pels pobles. L’equilibri fràgil de la pau es podria posar en perill si es despertés en les consciències l’odi racial, el menyspreu de l’estranger, la infravaloració de la vida humana, la segregació dels malalts o els ancians, l’exclusió dels pobres, l’ús de la violència privada i col·lectiva. Treballem amb coratge i paciència per una cultura de la pau! Esforcem-nos a conèixer i valorar el millor de cada tradició religiosa, i visquem l’amor al pròxim amb obres i de veritat.

Santa María, Pilar y Estrella de la misión

En este Mes misionero y durante los trabajos de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los Obispos, donde nueve países hermanos de América Latina están implicados, celebramos la fiesta de la Virgen del Pilar. Os invito a invocarla ya que Ella es la Madre de la Iglesia, el "Pilar de fortaleza" para los creyentes, y la Estrella de la nueva evangelización.

María es Pilar firme de los misioneros y "amparo, venerada con diversas advocaciones en toda la Amazonia" (Documento preparatorio del Sínodo n. 147). Ella es modelo para la Iglesia que "escuchando religiosamente la Palabra de Dios y proclamándola confiadamente... (quiere que) todos, escuchando, crean el anuncio de la salvación; creyendo, esperen; y esperando, amen." (Concilio Vaticano II, D.V. 1). María escuchaba a Dios con toda atención y pureza, meditaba la Palabra y la guardaba en su corazón, haciéndola fructificar, ya que la puso en práctica, siendo la primera y la más fiel discípula de su propio Hijo, la mayor "misionera". La Virgen María puso toda su vida al servicio de Jesús y del Reino de Dios. Amó decididamente a todos los que la necesitaban y se mantuvo firme al pie de la Cruz, traspasada por los dolores de su Hijo, y acompañó maternalmente a los apóstoles, desde el Cenáculo, en su gran misión evangelizadora

Pensamos hoy en la bella tradición que asegura que María se hizo presente junto al río Ebro, para animar el apóstol Santiago, debilitado por el miedo y los desánimos que todo misionero puede encontrar en sus trabajos apostólicos. Y Ella le ayudó como Madre, le animó a proseguir la misión, le sostuvo con amorosa piedad para que, recuperado, fuera fiel a la misión encomendada. Y ahora podemos estar seguros de que sigue acompañando a los apóstoles y misioneros de hoy, cada uno de los que queremos anunciar el Evangelio con nuevo ardor, en nuestra sociedad y en todo el mundo. Que Ella venga ahora a nosotros y nos regale la esperanza que nace de la fe y el coraje que se nutre del abandono confiado en manos de Dios.

La advocación del Pilar también nos hace valorar los vínculos espirituales y culturales, positivos y familiares que compartimos con los pueblos hermanos de la comunidad Iberoamericana de naciones, la llamada Hispanidad, donde se encuentra la Amazonia. Los 22 países de Iberoamérica -19 países de América Latina de lenguas española y portuguesa, más Andorra, España y Portugal-, formamos hoy la Conferencia Iberoamericana. El Principado de Andorra será anfitrión en 2020 de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de esta Conferencia, y ahora ya ostenta la Secretaría "pro tempore". Con estas naciones compartimos muchas realidades pero nos alegramos sobre todo de compartir también la fe cristiana que los valerosos misioneros sembraron. Nos admira hoy la grandeza de la hazaña de la extensión de la fe. Catalanes y andorranos tenemos lazos de afecto, de tradiciones comunes, de solidaridad, de aportación compartida que debemos defender ante un mundo global, que tiende a la despersonalización y al desarraigo. Tenemos unas raíces comunes históricas y culturales que debemos hacer fructificar en hermandad, respeto y amor mutuo. Que hagamos todo lo posible para fortalecer y renovar la fraternidad con Aragón, con España y Portugal, y con todos los países de Iberoamérica. ¡Se lo encomendamos hoy a la Virgen del Pilar!

Comienza el Sínodo Panamazónico

Desde este domingo día 6 y hasta el 27 de octubre tendrá lugar en Roma el Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, convocado por el Papa Francisco para "identificar nuevos caminos de evangelización para esta porción del Pueblo de Dios especialmente de los indígenas, frecuentemente olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también como resultado de la crisis de los bosques amazónicos, pulmón de capital importancia para nuestro planeta". El Documento de trabajo para los padres sinodales ("Instrumentum Laboris" IL), tiene tres partes que abordan: "La voz de la Amazonia", entendida como escucha de este territorio; "Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres"; y la "Iglesia profética en la Amazonia: retos y esperanzas", es decir una Iglesia con rostro amazónico y misionero. El objetivo es presentar la situación pastoral de la Amazonia y buscar nuevos caminos para una evangelización más incisiva. Además, está redactado como reflexión sobre el problema ecológico, según la encíclica Laudato Si. "La Iglesia tiene la oportunidad histórica de diferenciarse netamente de las nuevas potencias colonizadoras, escuchando los pueblos amazónicos para poder ejercer con transparencia su rol profético. La crisis socioambiental abre nuevas oportunidades para presentar a Cristo en toda su potencialidad liberadora y humanizadora" (IL 7).

La Amazonia es el bosque tropical más extenso del mundo (unos siete millones de kilómetros cuadrados) repartidos entre nueve países de América del Sur. En el Sínodo se podrán conocer las situaciones preocupantes que tienen estos países de la Amazonia, y también diferentes maneras de hacer frente. Será una toma de conciencia, donde se escucharán las voces de los pueblos indígenas, pues estos pueblos siempre han defendiendo la Amazonia, ya que ellos ven la naturaleza como lo que da vida en el planeta tierra, una visión muy diferente de la mirada economicista, que acaba teniendo un negativo impacto ecológico y social. La naturaleza es mucho más que una fuente de recursos y un depósito para las basuras. El cuidado y protección de la naturaleza está en nuestras manos.

El Sínodo es una llamada a realizar 3 conversiones pastorales expresadas por el Papa Francisco en Evangelii Gaudium: 1. Una nueva manera de estar presente la Iglesia en la realidad, a partir del pueblo, de la gente; 2. Una conversión ecológica, como se recoge en la encíclica Laudato SI, debido a la grave crisis ambiental, fruto del modelo de desarrollo imperante que pone en peligro el futuro del mundo, y que en ciertas cosas está por encima de los mismos sistemas políticos; y 3. Una conversión sinodal, contenida en la Constitución apostólica del Papa Francisco Episcopalis Communio (2018), como un reto a caminar juntos con tropiezos y aprendizajes, ya que el Sínodo será la voz del pueblo creyente en todos los temas. El Rector de la Universidad Católica del Ecuador, el jesuita Fernando Ponce, resalta que hay más incendios que los de los bosques de la Amazonia, como son la pobreza, la falta de sanidad y de educación, especialmente de educación superior, y la mortalidad infantil, entre otros.

La problemática de la Amazonia, no nos puede quedar lejos. La casa común a todos nos debe interesar. Como el mismo Instrumentum Laboris dice en la Introducción, "pedimos ante todo al Espíritu Santo, para los padres sinodales, el don de la escucha: escucha de Dios, hasta escuchar con Él el clamor del pueblo; escucha del pueblo, hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama" (Episc. Com. 6).

Oración y reflexión por la causa misionera

El Papa Francisco ha convocado durante todo el próximo mes de octubre 2019, cuando celebramos el Domund, un mes mundial extraordinario de oración por la causa misionera de la Iglesia, con el fin de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora "ad gentes" de la Iglesia, es decir "hacia afuera", hacia los que aún no conocen a Jesucristo y su Evangelio de amor, que antes pensábamos que estaban en continentes lejanos, y ahora descubrimos que están bien cerca de nosotros, y que nosotros mismos vivimos en "tierra de misión". Por ello, hace un año, el Papa exhortaba a todos a "vivir la alegría de la misión, testimoniando el Evangelio en los ambientes en que cada uno vive y trabaja".

Este mes misionero extraordinario ha sido convocado, con motivo de los cien años de la promulgación de la carta apostólica de Benedicto XV "Maximum illud" sobre la actividad misionera, hecha pública el 30 de noviembre de 1919. El mes tiene como lema, "Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo", y desarrolla 4 dimensiones señaladas por el mismo Papa Francisco para vivir este camino: oración, testimonio, formación y caridad. Los medios deben ser:
  • Oración: el encuentro personal con Jesucristo vivo en su Iglesia: Eucaristía, Palabra de Dios, oración personal y comunitaria.
  • Testimonio: los santos, los mártires de la misión y los confesores de la fe, que son la expresión de las Iglesias esparcidas por todo el mundo.
  • Formación: bíblica, catequética, espiritual y teológica sobre la misión.
  • Caridad misionera: ayuda material para sostener el gran trabajo de evangelización, de la misión ad gentes y de la formación cristiana de las Iglesias más necesitadas.
"La fe se comparte por atracción" -decía recientemente Mons. Dal Toso, Presidente de las Obras Misionales Pontificias-, y admitía que quizá le hemos sacado este atractivo al convertirla en un "moralismo", en lugar de destacar lo que de verdad es, "una relación personal con Jesucristo". Entre iglesia local e iglesia universal no hay oposición, como si no tuviéramos que preocuparnos por lo que pasa en las otras iglesias del mundo, y especialmente las más jóvenes y quizás también más necesitadas. De hecho, ninguna Iglesia puede ser plenamente local sin mantener la relación de comunión con la Iglesia universal, ya que la Iglesia es Una. Conviene hoy promover de nuevo este sentido de universalidad en las iglesias locales y recordar que el compartir es el nombre de la caridad, porque "dando se recibe". Esto se experimenta especialmente cuando una diócesis es capaz de dar un poco de lo que le es propio, para enriquecer a otra y enriquecerse así mutuamente.

La misión "ad gentes" cuenta sobre todo con el testimonio de la persona del misionero creyente que tiene una gran fuerza, porque los misioneros son aquellos que lo han dejado todo para anunciar a Jesucristo, confían en el Padre del cielo, que es providente, y se abandonan a su voluntad, yendo allí donde son enviados, con la fuerza del Señor y una vida de sacrificio. Y junto con los misioneros, lo más importante para la misión es la oración.

Unámonos desde nuestras parroquias y grupos comunitarios a la vivencia de este Mes Misionero, e intentemos practicar los consejos del Papa, al menos durante este mes de octubre.