Un año del Papa Francisco. La dulce y confortadora alegría de evangelizar

El día 19, fiesta de San José, se cumplió un año del inicio del ministerio petrino del Papa Francisco, y los Obispos de toda España acabamos de llegar de la Visita ad limina al Papa, que nos ha reconfortado y animado en nuestra misión episcopal de comunión y de servicio entregado. Intensas emociones y vivencias que deben transformarse en fruto en los tiempos próximos. Por eso vienen a mi corazón las palabras que el Cardenal Jorge Bergoglio dijo en las reuniones de Cardenales previas a su elección. Leídas ahora, son como un programa sintético de lo que él quería para toda la Iglesia, sin imaginar que sería elegido Papa. Son muy iluminadoras si las complementamos con su Exhortación "Evangelii gaudium", sus actos de gobierno, las predicaciones abundantes y su personal y exigente estilo de vida.

El Papa Francisco destacó la evangelización, razón de ser de la Iglesia, como la razón más profunda para el que fuera elegido Papa. "La dulce y confortadora alegría de evangelizar" (Pablo VI). Y evangelizar como un proclamar la salvación, anunciar el amor salvífico de Dios que para él es previo a la obligación moral. Todo el discurso de Francisco se origina en torno a este punto: el anuncio de la salvación. De ahí la necesidad de acompañar a todos. De ahí la misericordia que, como sostiene Bergoglio, tiene que ver con el amor y no con la laxitud relativista (A. Puigverd).

"1.- Evangelizar supone celo apostólico, supone para la Iglesia el atrevimiento (parresía) de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no sólo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y "prescindencia" religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.

2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar, se vuelve autorreferencial y entonces enferma (como la mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una especie de narcisismo teológico. En el Apocalipsis, Jesús dice que "está de pie a la puerta y llama". Evidentemente el texto se refiere a que llama desde fuera de la puerta para entrar... Pero pienso en las veces en que Jesús llama desde dentro, para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende que Jesucristo permanezca en su interior y no lo deja salir.

3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el "misterio de la luna" y da lugar a este mal tan grave que es la mundanidad espiritual, que según De Lubac, es el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia. Este vivir para darse gloria los unos a los otros. Simplificando, hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí misma, la que "escucha la Palabra de Dios religiosamente y la proclama con toda fidelidad" (Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans), o la Iglesia mundana que vive en sí misma, de sí misma, para sí misma. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.

4.- Pensando en el próximo Papa proponía: debe ser un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo, ayude a la Iglesia a salir de sí misma hacia las periferias existenciales, que le ayude a ser la madre fecunda que vive de la dulce y confortadora alegría de evangelizar".

Cuánta luz que dan sus intuiciones, ahora que lo vemos actuar de Papa. Amemos al Papa Francisco y seamos acogedores de su programa pastoral.

Seminarios que vivan la alegría de anunciar el Evangelio

Este domingo, próximo a la solemnidad de San José, Custodio de Cristo, siempre oramos y ayudamos a nuestros Seminarios, porque sabemos que son el corazón de la Diócesis. En el Seminario de La Seu, en el Seminario Mayor Interdiocesano de Barcelona y en las Facultades de Filosofía y de Teología de Cataluña, se forman los futuros pastores de nuestra Diócesis. Hoy recordamos que hay 6 jóvenes de Urgell que se están preparando para el ministerio de servidores y pastores. Son el relevo que Dios nos envía para tantos buenos sacerdotes que nos han ayudado en la vivencia de la fe cristiana, compartiendo de cerca la vida de nuestros pueblos, y tejiendo la fe que es la raíz de nuestra historia como pueblo. Admirables y buenos sacerdotes que han sido testigos de la alegría y la felicidad que se encuentra cuando se anuncia el Evangelio. «¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz, que anuncia la buena noticia, que pregona la justicia, que dice a Sión: '¡Tu Dios reina!'» (Is 52,7).

Actualmente vivimos inmersos en una cultura que exalta el individualismo, el amor de sí mismo y la provisionalidad. Todos tienen mucho miedo a decir "para siempre". Pasa en las familias, sobre todo, que se nos deshacen, porque pierden el sentido del amor basado en un compromiso irrevocable entre un hombre y una mujer, abiertos a la fecundidad inigualable que son los hijos, y a la entrega a los abuelos, y los débiles... Si la familia deja de ser lugar del amor verdadero, acogedora de la vida, deja de existir el amor en el mundo y se sustituye por el egoísmo, algo terrible. Y eso mismo degrada todas las opciones de compromiso en la vida. Por esto cuestan hoy las vocaciones a la entrega sacerdotal, a la vida consagrada y al matrimonio fiel y para siempre. En la Jornada de oración por los seminaristas, nos damos cuenta cuán necesarios y de valiosos son estos jóvenes que entregan su vida, sin egoísmo, por Cristo y se hacen pobres y humildes según Cristo. Y todo para servir al Pueblo de Dios a imagen del Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. ¡Necesitamos tanto estos testimonios de amor irrevocable, que no se echará atrás! Debemos pedir con confianza vocaciones al sacerdocio que se entreguen para anunciar el Evangelio de la alegría. Y remar y educar en la dirección de una cultura de la entrega, de la ayuda al prójimo, de la donación sin límite ni medida. "La medida del amor es amar sin medida" decía S. Agustín.

Ya que el Evangelio es fuente de alegría, como dice el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, «un evangelizador no debería tener permanentemente cara de funeral. Recobremos y acrecentemos el fervor, la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas [...] Y ojalá el mundo actual –que busca a veces con angustia, a veces con esperanza– pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo» (Ev. Gaudii nº 10).

Encomendemos las vocaciones sacerdotales del presente y del futuro que sabemos que Dios quiere para su Iglesia. Amemos nuestro Seminario diocesano y acompañemos aquellos que quieren hoy vivir un amor fiel y para siempre, un amor que se testimonia y se irradia con alegría, para ser como "otro Cristo" en medio de nuestro mundo, y continuar así su ministerio de Sacerdote, Siervo y Buen Pastor.

Mensaje para la Cuaresma 2014

"Se dice que la única y verdadera tristeza es no ser santos; podríamos decir también que hay una única y verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo", afirma el Papa Francisco, citando al escritor francés Léon Bloy. Para vivir la conversión de la Cuaresma, tiempo de preparación y camino hacia la Pascua, el Papa Francisco nos ha ofrecido un Mensaje muy sugerente. Su texto está concentrado en la pobreza, y en la pobreza de Cristo en particular. Este concepto de la pobreza es muy apreciado por el Papa, que en el inicio de su pontificado, ya hace un año, quiso ejercer un énfasis particular sobre esta dimensión de la vida del cristiano. También nos alerta contra tres tipos de miseria, miseria material, moral y espiritual, que afectan al ser humano.

Destaca dos grandes cuestiones: La pobreza de Cristo y el testimonio de los cristianos. Subrayo 10 puntos: 1. "Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: "Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por vosotros...". Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre. 2. "Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde arriba, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo, con aparente piedad filantrópica. El amor de Cristo no es eso". 3. Cuando Jesús se hace bautizar por el Bautista, no lo hace porque necesite penitencia o conversión, sino para estar en medio de la gente necesitada del perdón; entre nosotros, pecadores, y para cargar con el peso de los nuestros pecados. Todo para consolarnos, salvarnos, liberarnos de la miseria. 4. Jesús nos invita a tomar su 'yugo suave', y nos invita a enriquecernos con esa 'rica pobreza' y 'pobre riqueza' suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo (cf. Rm 8,29).

Y sobre el testimonio de los creyentes: 5. "La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y sólo a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo". 6. "Los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo y a realizar obras concretas para aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza, la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza". 7. "La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a todos los que viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad. Es preciso que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir". 8. "No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas por la dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo que les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos". 9. "Esta forma de miseria [moral], que también es causa de ruina económica, siempre va ligada a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor". 10. "La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a los demás con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial." El Papa concluye diciendo que desconfía de la limosna que no cuesta y no duele.

Tres puntales educativos importantes: Familia, Escuela y Parroquia

En estos días ya se están llevando a cabo las inscripciones para la matriculación en la Escuela de los niños y adolescentes de nuestras familias. Un momento importante para discernir cómo queremos ayudarlos desde la familia, con qué estilo de escuela que procura la excelencia de la enseñanza pero que debe tender a buscar la imagen de persona y de sociedad que queremos que conozcan para que puedan hacérsela suya, y el tipo de persona comprometida con su entorno y con los valores personales y comunitarios que nos gustaría que recibieran las generaciones jóvenes. Esto requiere una complementariedad entre familia, escuela y parroquia. Hoy quiero llamar vuestra atención sobre el lugar tan importante que para niños y adolescentes ocupa la escuela, y que conviene que nos preocupemos de cómo funciona, qué valores e ideario transmite, y cómo son los profesores que el niño tendrá de acompañantes durante estos años tan definitivos para su vida. La escuela es el lugar donde niños y jóvenes pasarán mucho tiempo y representa su dedicación más importante en estas edades. Escuela, familia y parroquia se necesitan mutuamente.

Al terminar el Año de la Fe los Obispos de Cataluña hemos publicado el documento "Transmitir el tesoro de la fe" con el que reflexionamos sobre algunos aspectos de la transcendental misión de transmitir y vivir la fe que tiene la Iglesia, y precisamos algunos de sus caminos en la actual situación religiosa y social. Los Obispos invitamos nuevamente a los padres y madres "a acoger y participar de las propuestas pastorales de las parroquias y los movimientos cristianos; también, a ejercer su derecho a pedir la clase de religión católica, porque la enseñanza de la religión en los centros educativos es una aportación imprescindible de cara a la transmisión y la educación de la fe". Asimismo, recordamos que la escuela de inspiración cristiana debe convertirse en un ámbito "donde los padres y madres se sientan escuchados y ayudados de cara a facilitar a sus hijos una atmósfera propicia al descubrimiento de la fe". La Iglesia y los cristianos hace siglos que estamos comprometidos con el derecho a la educación de calidad para todos; entre otras cosas, mediante la promoción de escuelas cristianas abiertas a todo el que se interese por el proyecto educativo católico. Algunos santos de nuestra Diócesis como José de Calasanz, José Manyanet o Anna Maria Janer se implicaron intensamente en la enseñanza de los niños y jóvenes de su tiempo. Las congregaciones por ellos fundadas, junto con muchas otras, han dedicado grandes esfuerzos a la educación en todo el mundo. Hoy, en nuestro país, esta presencia se encuentra particularmente representada por la Escuela Cristiana de Cataluña que agrupa escuelas de titularidad privada pero concertadas en los niveles educativos donde el concierto está generalizado. Esto significa enseñanzas parcialmente financiadas con fondos públicos que las hacen más accesibles a todos.

Ahora que muchas familias deberán elegir escuela para sus hijos, con más o menos opciones según el lugar donde viven, os animo a tener muy en cuenta la escuela con ideario cristiano, y también en la opción por la escuela pública, de gran calidad entre nosotros, que no dejemos de interesarnos por elegir la asignatura de religión católica como elemento importante de formación integral de los niños y jóvenes. Os animo, pues, a todas las familias a actuar de manera informada, consciente y responsable cuando penséis en la mejor Escuela para el bien de los pequeños y de los jóvenes.