“¡Ven Señor Jesús!” (Ap 22,20)

"¡Ven Señor Jesús!". Nuevamente te lo repetimos con fe y esperanza en este Adviento que prepara la Navidad. ¡Cómo te necesitamos! Ven Jesús y curarnos; ven, Tú que eres el Salvador, y líbranos del pecado y del mal; ven, Tú que eres el Camino, la Verdad y la Vida, y ábrenos la ruta luminosa de tu amistad, que hace que todo estorbo se convierta en un estímulo para crecer y unirnos más a Ti.

"Ven Señor" y danos un corazón humilde y dispuesto a recibirte, como el de tu Madre, la Virgen Inmaculada, sin pecado concebida, toda tuya, en nada del pecado o de lo que sea negativo o contrario a Dios y a su amor... El mundo te necesita. Necesitamos que vengas, Señor; que nos regales un poco de tu luz brillante, la que iluminó a tu Madre, y que María, siempre Virgen, refleja hacia los hijos, como un faro que nos orienta.

"Ven Señor" y llénanos del Espíritu Santo que todo lo suaviza y encamina. Sólo el Espíritu nos hace sencillos de corazón, como los niños, al tiempo que nos hace fuertes en las contrariedades. El Espíritu nos ayuda a recibirlo todo como un don, a recibirte con el corazón bien abierto, sin orgullo ni amor propio, sino agradecidamente, porque todo es gracia tuya. Cambia nuestra Iglesia diocesana y cólmala de tu bendición para que anuncie con gozo la salvación.

"Ven Señor" y disponnos a vivir la vida con los ojos bien abiertos, para descubrir las necesidades de los que nos rodean, y los sufrimientos de los que padecen, cerca de nosotros o lejos de nosotros, para que lo vivamos como si nos pasara a nosotros mismos, en comunión sincera.

"Ven Señor" y enséñanos a poner en práctica lo que significa amar con obras y no sólo con palabras, o con deseos pasajeros, o sólo sentimentalmente... Que en nuestra vida pasemos de los ideales a las realizaciones, que nos abramos a los pobres, los enfermos, los que están solos, los que son pisoteados en su dignidad, y a todos los que nos necesitan; y ya desde ahora, haz que llevemos una vida más solidaria, con un estilo de compartir y ayudar en lo que podamos.

"Ven Señor" y une nuestra familia y todas las familias de la tierra para que seamos pequeños santuarios de amor y de vida, donde cada uno sea reconocido, acogido y amado como necesita y como se merece. Que los niños encuentren referentes válidos en su educación, los jóvenes encuentren trabajo y estímulo para el compromiso estable de vida, los matrimonios aprendan a ser complementarios y los ancianos sean valorados como los sabios de la familia y los que aportan la tradición de nuestros orígenes culturales y religiosos.

"Ven Señor" y derrama la Paz en nuestro mundo, tan marcado por la crisis económica, por la crisis moral, y por una cultura que margina y descarta a las personas, porque se basa en la máxima ganancia y en el egoísmo individualista. Tú que eres el Príncipe de la Paz, siémbrala en los lugares donde campa la violencia, la persecución religiosa y la guerra, y reconcílianos para que seamos realmente hermanos, e hijos de un mismo Padre celestial. ¡Ven Señor Jesús!