Móviles apagados y teléfonos de emergencias a punto

"Apagad los móviles durante los días de vacaciones...", nos recomiendan, para que el ritmo de vida pueda cambiar, para que dejemos aparte las servidumbres pesadas y se oxigene nuestra existencia, aprendiendo a vivir menos pendientes de los nuevos medios electrónicos de comunicación. Y añado: disfruta de la conversación distendida, del tiempo para vaguear, para hacer silencio, para vivir sencillamente... Agosto nos lo recuerda. Y me ha gustado recibir un mensaje email con unos "teléfonos de emergencias", como así los llaman los amigos de la Hospitalidad de Lourdes. Nos pueden útiles este verano y siempre... Aquí tenéis unos cuantos:

Cuando estés triste, marca el número Juan 14,1.3.6 y escucharás: "Que no se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí... Os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis vosotros... Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí".
Cuando hablen mal de ti marca el salmo 27,1.3 y se te dirá: "El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?... Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla".
Cuando estés nervioso marca el Salmo 51,12.13 "Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu Santo Espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación".
Cuando estés preocupado marca Mateo 6,19.33: "Mirad los pájaros del cielo... Fijaos cómo crecen los lirios del campo... ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?... Buscad sobre todo el Reino de Dios".
Si tu fe necesita ser fortalecida marca Hebreos 11,1.6 y se te dirá: "La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve... El que se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensa a quienes lo buscan".
Cuando estés solo y sientas el miedo marca el salmo 23,4 y te dirán: "Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan".
Cuando estés en peligro marca el salmo 91,1.10-14 que te ayudará: "Tú que habitas al amparo del Altísimo... No se acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos; te llevará en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra... Me invocará y lo escucharé; con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré, lo saciaré de largos días y le haré ver mi salvación".
Cuando Dios parezca que está lejos, tú marca el salmo 63,1.7.8.9 y podrás decir con confianza: "Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua... En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene".
Y ocupa siempre la línea directa..., ¡que es la oración!
Feliz verano, con la Palabra de Dios siempre en los labios y en el corazón.