En comunión con el Papa y los jóvenes

Después de mucho tiempo de preparación, cientos de miles de jóvenes han viajado hasta Madrid con recursos juveniles, para vivir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Primero han sido acogidos en las Diócesis que como la nuestra les han hecho el recibimiento de los peregrinos, y ahora viven intensamente seis días de oración, catequesis, encuentros diversos y celebraciones festivas, que culminan este domingo día 21 con la vigilia de oración del sábado por la noche y la celebración eucarística presidida por el Sucesor de Pedro, el Santo Padre Benedicto XVI.

Cada JMJ es una peregrinación joven, elemento esencial y revelador del camino del cristiano, y que los jóvenes valoran mucho. Cada JMJ es una experiencia extraordinaria de una Iglesia amiga de los jóvenes, que tiene la vida del Espíritu en su interior, que da frutos de servicio y de amor, que alaba a su Dios con fuerza. Una Iglesia que participa de los problemas de estos jóvenes, porque los conoce, una Iglesia que se pone al servicio de las generaciones jóvenes. La JMJ de Madrid ha sido y es en estos días una experiencia de Iglesia universal única, una Iglesia joven, llena de entusiasmo y empuje misionero. Es una manifestación de la fe cristiana que tiene dimensiones realmente mundiales. Y los jóvenes, especialmente en nuestra vieja y fría Europa, tan secularizada y laicista, necesitan particularmente todo esto, ver que no están solos, que son muchos los que creen y están entusiasmados por seguir a Cristo, que los adultos y los sacerdotes y obispos están con ellos, como ha remarcado el Cardenal Rylko, Presidente del Consejo Pontificio para los laicos.
Y ciertamente la presencia del Santo Padre Benedicto XVI en medio de los jóvenes es muy importante. Marca un estilo de confianza en la verdad revelada y que la Iglesia custodia, transmite y enseña con toda exactitud, y una confianza de que tenemos el Padre de la comunidad presente y vigilante, el Vicario de Cristo y "Siervo de los siervos de Dios" que nos ama y a quien podemos amar. Los jóvenes y los no tan jóvenes necesitamos sentir que formamos una familia, la familia de los hijos de Dios; necesitamos identidad y fraternidad. Todo ello se visibiliza en estas Jornadas, como en otros momentos de experiencia viva de encuentro de Iglesia unida. Estar en comunión con el Papa constituye el punto culminante de cada JMJ. De hecho las Jornadas se desarrollan bajo la forma que les dio el beato Juan Pablo II, fundador de la JMJ. El Papa Wojtyla vuelve así entre los jóvenes a los que tanto amó y por quienes fue tan querido. Esta vez vuelve como beato patrón y protector de los jóvenes. De hecho, desde la celebración eucarística inicial de acogida de los jóvenes peregrinos, que estuvo dedicada al nuevo beato, se ha notado su intercesión y presencia.

Estemos donde estemos, este domingo de agosto tenemos que unirnos en comunión al Santo Padre Benedicto XVI presente en Madrid y a los jóvenes peregrinos que nos enseñan a vivir la fraternidad y la entrega generosa a Cristo. Ellos nos muestran que vale la pena ponernos a la escucha del Espíritu, siempre dinamizador de los carismas y servicios, y buscar los compromisos que nos hagan vivir como auténticos apóstoles de Jesucristo. "Canta y camina" proponía San Agustín para mostrar la vocación de todo apóstol, y sigue siendo un gran lema para los católicos de todos los tiempos.

Ya está aquí la Jornada Mundial de la Juventud

El pasado domingo os convocaba a la acogida de los jóvenes que vendrían a Urgell para preparar su peregrinación a Madrid, para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) con el Papa Benedicto XVI. Hoy ya están entre nosotros y mañana, solemnidad de la Asunción de María, en la Catedral y en otras iglesias, celebraremos la Eucaristía de envío, bien participada, porque el martes día 16 ya comienza la acogida de la archidiócesis de Madrid y el jueves día 18 llega el Santo Padre y se inicia la JMJ propiamente dicha hasta el domingo día 21 por la tarde.

La finalidad principal de estas Jornadas JMJ es poner a Jesucristo en el centro de la fe y la vida de cada joven, para que sea el punto de referencia constante, la luz para cada iniciativa y para toda tarea educativa de las nuevas generaciones. Es lo que se repite constantemente en cada Jornada Mundial. Todas juntas aparecen como una continua y apremiante invitación a fundamentar la vida y la fe sobre la roca que es Cristo. Fue una iniciativa de Juan Pablo II que quiso invitar a los jóvenes a un compromiso mayor con la Iglesia, a pertenecer a ella de corazón, rejuveneciéndola y asegurando la transmisión del Evangelio a las nuevas generaciones.

Es por eso que una JMJ es una peregrinación en la fe, es un foro para los jóvenes, donde se experimenta la presencia del Espíritu Santo, busca ayudarles a redescubrir la centralidad de la Palabra de Dios y los sacramentos en la vida diaria, y llama a los jóvenes a ser testigos firmes de Cristo. De esta manera las JMJ se han convertido en el mayor evento evangelizador de la Iglesia y en la mejor escuela de pastoral juvenil. Decía Benedicto XVI en Sydney (2008): "Estáis llamados a vivir los dones del Espíritu entre los altibajos de la vida cotidiana. Madurad vuestra fe a través de vuestros estudios, el trabajo, el deporte, la música, el arte. Sostenedla mediante la oración y alimentadla con los sacramentos, para ser así fuente de inspiración y de ayuda para cuantos os rodean... Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, estar abiertos a la fuerza del amor de Dios. Si acogéis la fuerza del Espíritu Santo, también vosotros podréis transformar vuestras familias, las comunidades y las naciones."

La primera JMJ tuvo lugar en Roma en 1986, y después vinieron Buenos Aires (1987), Santiago de Compostela (1989), Czestochowa (1991), Denver (1993), Manila (1995), París (1997), Roma (2000), Toronto (2002), Colonia (2005) ya con Benedicto XVI, y Sydney (2008). Las Jornadas duran de martes a domingo con todo tipo de actividades en las que participan el Papa y los miles de jóvenes que asisten. La JMJ empieza el martes con la Eucaristía de acogida presidida por el Obispo del lugar, y el Papa llegará el jueves, día en que se le preparará una cálida ceremonia de bienvenida. Durante las mañanas habrá catequesis para profundizar en la fe y por las tardes habrá diversas actividades culturales y conciertos sobre temas relacionados con la fe y la visión cristiana del hombre. El vía crucis, la vigilia de oración y la Eucaristía final marcan los momentos más intensos de la JMJ.

Desde nuestra Diócesis de Urgell vivamos esta semana que comienza, unidos a estos acontecimientos de gracia, con la oración, la comunión y el seguimiento de los actos. Tendremos al Papa cerca, que convoca a los jóvenes preferentemente, pero también a todos los cristianos, a vivir unidos al Señor, poniéndolo como el fundamento más importante de toda nuestra vida. ¡Hagámonos jóvenes con estos jóvenes!

Llega la Jornada Mundial de la Juventud

Esta semana ya empiezan a llegar los jóvenes y acompañantes adultos, entre ellos algunos obispos, que vienen de varios países unos días antes de ir a Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Vienen para ser acogidos y vivir un intercambio de dones, trabajos pastorales y esperanzas juveniles, y luego juntos, retomar la peregrinación hasta Madrid. Todos buscamos la fe en Cristo y queremos comprobar que unidos podemos hacer un camino de renovación eclesial que el Espíritu Santo anima. Es una experiencia de comunión en Cristo única y muy gratificante. Ya lo decía el beato Juan Pablo II: "Con el paso de los años se ha demostrado que las Jornadas de la Juventud no son ritos convencionales, sino acontecimientos providenciales, ocasiones para que los jóvenes profesen y proclamen cada vez con más alegría su fe en Cristo. Estando juntos pueden interrogarse sobre las aspiraciones más profundas, experimentar la comunión con la Iglesia, comprometerse en la urgente tarea de la nueva evangelización. De esta forma se dan la mano, formando una gran anilla de amistad, uniendo los colores de la piel y de las banderas nacionales, la diversidad de las culturas y de las experiencias, en la adhesión de fe en el Señor resucitado" (Carta de 8.5.1996).
La JMJ tuvo como punto de partida, la presencia itinerante de la Cruz de los Jóvenes, que estuvo entre nosotros los días 8 al 13 de junio de 2010, y continúa ahora con la acogida de jóvenes de otros países entre nosotros, del 10 al 15 de agosto de 2011. Estaremos al servicio de los grupos acogidos, favoreciendo sobre todo la oración, el compartir, la misma organización de los peregrinos, y que encuentren comida y alojamiento. La acogida será en Núria, Ribes de Freser, Castellserà, Penelles, Tornabous, Balaguer, Guissona, La Seu d'Urgell, Andorra la Vella, Sant Julià de Lòria y Escaldes-Engordany, donde ya trabajan desde hace meses los equipos locales responsables. Esperamos a más de 2.000 jóvenes de las diócesis de Évry, París, Pamiers y Tulle (Francia), también de Haarlem (Holanda), y un buen grupo de Udine (Italia) así como otro de monitores de la FIMCAP internacional de unos 25 países diferentes (Rwanda, Filipinas, Corea...). Entre los jóvenes acogidos habrá también alemanes, polacos, belgas, eslovacos, africanos del Congo y de Madagascar, de las Islas Seychelles y un grupo numeroso de la India. Algunos vienen con sus obispos. ¡Un nuevo Pentecostés para nuestra Diócesis, y debemos esperar que el Espíritu Santo nos ayudará a encontrar la unidad y el amor que habla todas las lenguas! ¡Y después Madrid los días 16 al 21 de agosto, con el Papa! También los catalanes serán numerosos y, junto con otros, residirán en San Lorenzo de El Escorial.
El tema elegido por Benedicto XVI para la JMJ de Madrid es: "Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe" (cf. Col 2,7). Hace referencia a un pasaje de la Carta a los Colosenses, donde el apóstol Pablo, después de haber hablado de sus luchas y fatigas como misionero del Evangelio, anima a la comunidad a permanecer firme en lo que ha aprendido del Evangelio sin hacer caso de los falsos maestros que los llevaban hacia nuevas 'revelaciones' y nuevos 'conocimientos' sobre Dios, aún no manifestados. Algunos cristianos comenzaban a dudar en la fe. Una situación parecida a la de nuestros días que arrastra a las personas poco formadas en la fe. Caminad, por tanto, en el Señor Jesucristo, exhorta Pablo, indicando que la vida cristiana se expresa como discípulos, con Cristo y nosotros en camino tras él. La fe cristiana, antes de ser adhesión a una enseñanza y a una doctrina, es adhesión firme a una persona, Jesucristo, el Hijo de Dios.

"Lo esencial para la vida del cristiano"

Recientemente, los Obispos de Cataluña hemos presentado un nuevo librito breve, llamado a ser una buena ayuda para la formación de todos los cristianos, L'essencial per a la vida del cristià (Lo esencial para la vida del cristiano), con las oraciones y verdades de la Iglesia Católica, traducción catalana del que ha publicado la Editorial Vaticana. Junto con esta síntesis, se ha puesto a disposición de todos los cristianos y de los que quieran conocer la fe católica, la cuarta edición del Catecismo de la Iglesia Católica, que incorpora el último documento de Benedicto XVI para la promoción de la nueva evangelización, la Carta apostólica "Ubicumque et semper" (21.9.2010). También se ha reeditado el Compendio del Catecismo, y pronto tendremos el texto en catalán de YouCat, una síntesis del Catecismo pensada especialmente para los jóvenes. Un conjunto de textos, pues, que nos ayudarán a conocer y amar la fe católica explicada con plena fidelidad.

Lo esencial para la vida del cristiano, nos recuerda con brevedad todo lo que un cristiano debe conocer y llevar a la práctica. En la primera parte se recogen las oraciones y las fórmulas de la doctrina católica más esenciales, y en la segunda parte se expone lo que la fe es (el Credo), lo que la fe da (los Sacramentos) y lo que la fe pide (los Mandamientos). El librito se cierra con el texto emblemático de Mateo 25,31-46, "cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis", una "filosofía de la vida que es el encuentro con la persona de Cristo, esencial para la vida del cristiano" (Epílogo p. 125).

En 2012 se cumplirán 50 años desde que el beato Juan XXIII iniciaba el Concilio Vaticano II con un programático y famoso discurso (11 de octubre de 1962) y también celebraremos los 20 años de la promulgación del Catecismo por parte del beato Juan Pablo II (11 de octubre de 1992). Son acontecimientos que marcan nuestro catolicismo actual y que orientan la necesaria "nueva evangelización" que reclaman los actuales momentos históricos, especialmente en los países de antigua cristianización. Vale la pena que estemos agradecidos por estos documentos y los volvamos a difundir ampliamente, tanto los Documentos del Vaticano II, como la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica, ya que es la formulación esencial y completa del contenido de la fe para los hombres de nuestro tiempo, en estos momentos en que urge rehacer el entramado cristiano de la sociedad humana, y la condición es que se recomponga el vínculo cristiano de las comunidades eclesiales mismas que viven en estos países (cf. Christifideles laici, 34). Necesitamos un renovado impulso misionero, con una nueva apertura acogedora del don de la gracia.

Benedicto XVI lo expresó muy bien en su primera encíclica Deus caritas est: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" (nº 1). Similarmente, en la raíz de toda evangelización no hay un proyecto humano de expansión, sino el deseo de compartir la fe en Cristo y la acogida de la salvación. Un instrumento muy adecuado para realizar esta nueva evangelización es el uso del Catecismo como libro de consulta y formulación sintética de nuestra fe católica. ¡Esperemos que Lo esencial para la vida del cristiano, también nos ayude!