"Católico, vuelve a casa"

Un cristiano americano practicante pero poco comprometido, Tom Peterson, puso en marcha hace trece años una campaña que está haciendo que muchos católicos que se habían alejado de la fe, retornen ahora a la Iglesia. Más de 200.000 personas de los Estados Unidos entre ateos, excatólicos y católicos no practicantes han decidido volver al seno de la Iglesia para vivir y dar testimonio de su fe católica. Mediante publicidad en diferentes canales de televisión y con la ayuda de una página web http://www.catholicscomehome.org que también existe en versión castellana http://www.catolicosregresen.org muchas personas han podido reencontrarse con un mensaje que invita a descubrir la esencia del catolicismo, su influencia a lo largo de la historia, y la alegría que representa para millones de fieles de todo el mundo, ser católico y vivir en la Iglesia.

Peterson tuvo dos sueños: primero con un bebé que estaba siendo asfixiado y otro con una promoción de anuncios para la evangelización católica. Quería usar los talentos que Dios le había dado no para él sino para toda la Iglesia. Y así empezó "Catholics come home" (católicos, volved a casa). Es un apostolado seglar a tiempo completo para defender siempre la vida y para ayudar a reencontrar el camino de la fe en Jesucristo. Con sus colaboradores diseña anuncios publicitarios de tres tipos para promover la fe católica: los llamados épicos, que muestran la universalidad de la Iglesia en el mundo; avisos tipo películas, que invitan a la gente a profundizar en la relación con Jesús y que hablan sobre la Divina Misericordia, y otros con testimonios de personas que estaban alejadas y que han vuelto a la Iglesia Católica. Es así colmo han descubierto que esta campaña es muy vista y que cambia vidas.

También en Francia y en otros países europeos, y ya empieza entre nosotros, se da el fenómeno cada vez más creciente de personas que retornan a la comunidad cristiana, los "recommençants", un fenómeno estudiado por teólogos y expertos en catequesis (p.ej. Henri Bourgeois, Xavier Morlans) que debe llevar a una nueva acogida por parte de la Iglesia de personas que después de una travesía por el desierto de la vida, con dolores y búsquedas espirituales en otras religiones, hacen experiencia de la fe en Jesucristo y desean ser acompañados y catequizados de nuevo. Son los nuevos catecúmenos, que reclaman un nuevo catecumenado para adultos. Vuelven a frecuentar las iglesias después de varios años de interrupción. Fueron educados en la fe cristiana, se alejaron y ahora llevan a cabo una nueva búsqueda. Pero, ¿por qué volver a empezar? ¿Para asistir a la Misa, a la adoración eucarística? Probablemente. ¿Para creer? Es más complicado de decir. ¿Creer en Dios, tal vez? Hay una continuidad entre la búsqueda de felicidad y el renovado interés en la fe, en Dios, en Cristo. Hay que valorar su búsqueda de la verdad. Alguien dice que mejor sería llamarlos "profundizadores" ("approfondissants"). Sea como sea tendremos que estar atentos a familiares y amigos, gente del trabajo y del pueblo que "espera" un estímulo, una llamada, un testimonio... y sobre todo una acogida, cuando empiece a dar algún paso de retorno a la fe y a la comunidad cristiana.

Este fenómeno de los que retornan a la fe nos debe animar a todos a orar y acoger, con el fin de ayudar a las personas que buscan razones para vivir, y que en ninguna parte han acabado de encontrar paz, alegría espiritual y sentido profundo para su deseo de felicidad. Que puedan reencontrar la fe que recibieron de pequeños y jóvenes, que conozcan a Jesús, y que se puedan dejar ayudar por la Iglesia.

Vacaciones para vivir bien el momento presente, con confianza

Tiempo de vacaciones. Aunque actualmente los días de descanso reparador del trabajo están más repartidos, las "vacaciones" de la mayoría de la población son en agosto. Y también las fiestas mayores de nuestros pueblos. Será ahora cuando podremos estar más juntos con los abuelos y los niños, con la esposa y el esposo, con los amigos. Y reencontraremos el pueblo donde están nuestros orígenes familiares, y la gente con la que queremos hacer el camino de la vida. Bienvenidas las vacaciones, tiempo de descanso, de reflexión, de parada y de comunión con la naturaleza y los amigos. Que sean tiempo de Dios y tiempo de amor. Tiempo de crecimiento personal y de revisión de lo que nos conviene mejorar personalmente y comunitariamente. Y también tiempo de solidaridad con los que no tendrán vacaciones.

Tiempo de turismo. También damos la bienvenida a todos los que pasaréis unos días entre nosotros, en los paisajes y pueblos de nuestra magnífica Diócesis de Urgell. Queremos que os sintáis como en casa y que la celebración de la fe en nuestras parroquias y la belleza de nuestro patrimonio religioso y cultural os ayuden en vuestro vivir. Os acogemos con los brazos abiertos y queremos que también vosotros os sintáis bien queridos y acogidos. Y si podéis realizar algún viaje, dejaros enriquecer por las nuevas experiencias y amistades. Mantengamos un corazón abierto y maravillado por la bondad y la belleza que nos rodean. Y no nos olvidemos de la vida espiritual, que también hay que cuidar y mantener despierta.

Tiempo de colonias y campamentos. Julio y agosto es cuando los niños y los jóvenes aprovechan para vivir un estilo de vida más solidario y fraterno, más cercano a la naturaleza y educativo de su tiempo libre. La Iglesia aprovecha este momento privilegiado para proclamar la fe en Cristo que es luz y sentido para todo nuestro vivir. En Urgell tenemos 14 Esplais o centros educativos en tiempo libre parroquiales, con 1.200 niños y 200 monitores, y 6 grupos de scouts con un total de 400 niños y 120 responsables. Y además todos los amigos que nos visitan... Todos ellos programan actividades para el verano, colonias, campamentos, campos internacionales, rutas, centros, e intercambios... con una renovada ilusión educativa y evangelizadora, a pesar de las dificultades que siempre habrá. Queremos evangelizar a través de una educación integral en valores humanos y cristianos, del respeto a la naturaleza y la amistad, y por el reconocimiento de Dios en las personas y en la creación.

Tiempo para el crecimiento y la maduración personal. Vale la pena aprovechar las vacaciones y el poco o mucho tiempo libre que tengamos, para orar y escuchar a Dios, leer el Evangelio, encontrar tiempo para el retiro y la renovación de nuestra confianza y abandono en las manos de Dios. Son sugerentes las reflexiones de Chiara Lubich en su "Diario personal": "Toda la sabiduría de la vida consiste en vivir bien el momento presente, pero para ponerlo en práctica hay que tener una gran confianza en Dios. Es necesario saber perder en el corazón de Jesús cualquier preocupación que nos aflora por algo pasado o futuro, o por lo que sea de algo que Dios no quiere que nos ocupemos directamente en el presente. Por eso, a veces, esta vida exige un abandono a Dios a menudo no muy sencillo, pero a la vez grande e incluso heroico. Es con estos actos heroicos de confianza que atraemos la ayuda divina y directa hacia lo que más nos preocupa, de modo que la vida se convierte en una comunión continua entre el alma que hace lo que Dios quiere de ella en el presente, y Dios que realiza lo que el alma le deja hacer" (11/18/1969).

¡Feliz tiempo de vacaciones para todos!

Santiago peregrino

Hoy hacemos fiesta grande por Santiago, el hijo del trueno, el pescador de Galilea que el ardor apostólico llevó hasta los confines occidentales de la tierra entonces conocida. Tal vez modeladas por la leyenda, pero los pueblos y las comunidades vivimos de tradiciones que nos ayudan a ser lo que somos. El sepulcro de Santiago, que según la tradición está en Compostela, sigue atrayendo millones de peregrinos. Este 2010 es Año Santo y muchos buscan el perdón, la conversión, la espiritualidad que el mundo cotidiano no les acaba de ofrecer.

También nuestra Diócesis fue lugar de paso hacia Compostela. Precisamente hoy será inaugurada en Ponts la señalización del tramo del Camino de Santiago llamado "Camino del Segre", y en La Seu aún se conserva el antiguo hospital de peregrinos del siglo XIV. Asimismo, en una reciente visita a Lleida, descubrí que estaba viva la tradición según la cual es en esta ciudad que el peregrino Santiago fue ayudado en su misión por un ángel, que le sacó un pincho que tenía en el pie. Lleida y Santiago estamos unidos. Y ya es más conocida la tradición de que en Zaragoza recibió la ayuda de la Virgen María que lo animó en momentos de desfallecimiento apostólico. María siempre ayuda a los apóstoles y a los amigos de su Hijo.

El fenómeno del Camino de Santiago se ha revelado sorprendente e iluminador del misterio de la persona, y de su búsqueda religiosa. Es como un milagro inexplicable de descubrimiento y aprendizaje de vida: confronta a la persona con su soledad y a la vez la abre a los compañeros de camino; crea una solidaridad real entre los caminantes de diversos lugares y culturas; hace vivir la alegría de compartir y de ser hospitalarios, lleva a darse cuenta de que vivir con el mínimo indispensable hace feliz; abre al cambio de vida, a la conversión y el perdón; hace ver las cosas, el pasado y sobre todo el futuro de forma muy diferente... abre los ojos al cielo y a las estrellas. Porque toda persona siente nostalgia del cielo que Dios ha sembrado en su interior.

Aunque sólo sea espiritualmente, hagámonos también peregrinos de fe, y peregrinemos hoy hasta Compostela. Todo cristiano es siempre un peregrino, hasta que llegará a la meta, que es la Casa del Padre. Busquemos, pues, sin cansarnos ni desfallecer. Perseveremos en el camino emprendido, sabiendo que Jesús camina con nosotros y nos guía. Él mismo se ha hecho camino. Él mismo guía a los caminantes. Recordemos cómo se apareció la noche de Pascua a los dos discípulos de Emaús como un compañero de camino (Lc 24), y con delicadeza les escuchó, les dejó que le explicaran sus dudas y frustraciones, y les ayudó a encontrar la esperanza y a hacer experiencia del amor nuevo, revelándoles las Escrituras que hablaban de Él. Y, sobre todo, escuchó su petición de quedarse con ellos, y en la mesa les partió el Pan de la Vida, que es su misma persona y su inmenso amor. Entonces lo reconocieron.

Oremos con el mensaje de los obispos de Galicia a los jóvenes: "Que el amor de Dios que hemos conocido gracias a Jesucristo, de quien es testigo el apóstol Santiago, fortalezca nuestras vidas y nos haga protagonistas del futuro de nuestra Iglesia y de nuestro mundo".

Nos examinarán de amor...

"A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición". Estas palabras tan conocidas de San Juan de la Cruz, me han venido a la memoria al leer este texto sobre "las 10 cosas que Dios no te preguntará", y que son muy sugerentes. Las adapto para que nos ayuden en la búsqueda de aquello sobre lo que realmente nos examinarán en la noche de nuestra vida. Nos conviene avanzar y fundamentarnos en lo que es realmente esencial. Tenerlo claro nos ayudará a vivir con mayor amor y desprendimiento.

1. Dios no te preguntará qué modelo de coche tenías; te preguntará cuánta gente llevaste dentro.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará cuánta gente recibiste y acogiste.
3. Dios no te preguntará la marca de ropa de tu armario, te preguntará por cuántos ayudaste a vestir.
4. Dios no te preguntará si era muy alto tu sueldo, te preguntará si lo ganabas honradamente y lo compartías.
5. Dios no te preguntará cuáles eran tus títulos, te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué pueblo o ciudad vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará por el color de tu piel, te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará si hiciste obras espectaculares, te preguntará si quisiste confesar la fe y el amor que te dieron por tesoro.
10. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la salvación; te preguntará si quieres entrar en su casa, y acoger su perdón, y vivir feliz eternamente.

¿Por qué no buscamos un tiempo de oración y nos hacemos estas preguntas, dejando que el Espíritu Santo nos conduzca? Tal como recomendaba San Pablo: "dejaros conducir por el Espíritu de Dios, y así no seréis arrastrados por los deseos de la carne" (Ga 5,16).