¡Recibid el Don del Espíritu Santo!

Hermanos,
a todos: ¡Santa Pascua de Pentecostés granada de Espíritu Santo!
Culmina la gracia de la Resurrección de Jesucristo
que rebosa de frutos y de misiones nuevas.

Dios se hace Don inmenso en su Espíritu de Amor y de Vida.
La plenitud de un Don que nos defiende del mal
y nos llena y diviniza para que seamos templos de su Amor.

El mismo que hoy vemos descender sobre los Apóstoles y la Virgen María,
Madre de la Iglesia y Madre nuestra,
nos ha sido dado -sin mérito alguno de nuestra parte-
por el Bautismo y la Confirmación,
y se renueva en cada Eucaristía, para darnos el Pan del cielo,
y para unirnos en un solo cuerpo y en un solo espíritu.

Es el don del Padre y del Hijo
que nos lo envían para morar en nosotros.
Es luz que nos ilumina
desde la interioridad de Dios mismo, que es la Luz indefectible.
Es aliento de vida y de alegría plena
que inspira nuestra oración y nuestra donación sacrificada.
Es la acción dinámica y creadora de Dios
que sostiene el ministerio de los sacerdotes y lo hace eficaz.

Él nos habla cuando escuchamos la Palabra y nos salva en los Sacramentos,
Él nos da la caridad que inflama nuestro servicio a los pobres,
Él reparte los carismas y ministerios en la comunidad eclesial,
y los reúne en la unidad de un solo Cuerpo, que tiene a Cristo por Cabeza.

Invoquémosle con fe y con mucha confianza,
ya que Él es Don y quiere ser dado para vivir en nosotros
y hacernos profetas valientes en el camino de la vida.

¡Ven Espíritu Santo!
Ayúdanos a creer y a confiar.
Fortalece nuestra esperanza para no desfallecer en las pruebas.
Purifica a nuestros ministros y a toda la comunidad eclesial.
Llena de paz nuestros corazones y haznos conocer y amar a Dios
para que busquemos siempre y en todo la verdad y el amor más grande.

¡Ven Espíritu Santo, que te necesitamos mucho!
¡Santa Pascua a todos los fieles de Urgell
y a todos los que nos visitáis desde lejos!