La Iglesia con todos, al servicio de todos

L’Església amb tots, al servei de totsLa Iglesia diocesana la formamos todos. Todos somos plenamente conscientes de que la Diócesis de Urgell, sin vuestra participación y ayuda, no podría hacer efectivas todas sus acciones pastorales, sacramentales, caritativo-sociales, culturales, y de conservación del patrimonio al servicio de la comunidad cristiana, y de la sociedad.

Os pedimos vuestra colaboración, en el momento de la declaración de la renta, marcando la X a favor de la Iglesia Católica y también a favor de otros fines sociales. Es un gesto sencillo, pero de gran trascendencia, tanto en recibimos como por lo que representa de adhesión a nuestro servicio pastoral y al que representamos los cristianos en medio de la sociedad donde estamos arraigados ya la que queremos entregar el anuncio de la fe y el amor del mismo Cristo.

Con ocasión de la Fiesta de Hermandad o día de la Iglesia Diocesana, os pido, que esta celebración contribuya a un mayor compromiso de todos los católicos del Obispado, tanto en la vida parroquial como diocesana. Necesitamos que los dones y las capacidades que posee cada uno las ponemos, también, al servicio de la comunidad y de la Iglesia diocesana, para vivificar su tarea y su presencia.

Hacemos nuestro el lema de la campaña de este año: "La Iglesia con todos. Ayuda a la Iglesia, todos ganamos". La fe que hemos recibido de generación en generación, también nosotros, debemos ofrecer a las generaciones que vendrán. Este don, no se puede transmitir sin esperanza e ilusión. Aunque, a veces, nos rodeen las nieblas del cansancio o de desánimo, hay que saber reaccionar con capacidad de discernimiento ante las dificultades, para que estas no nos engullan y, por otra parte, para saber a él ver los retos que nos pueden abrir puertas hacia un futuro esperanzado. Debemos saber transformar las dificultades en retos a superar, y pedir a Dios que no nos abruma. Somos portadores de una gran esperanza, que es Jesucristo mismo.

Yo los invito, especialmente en esta Jornada, que todos damos gracias a Dios por el don de la fe que hemos recibido, y también por ser miembros y herederos de una Iglesia diocesana que nuestros antepasados ​​han ido construyendo con grandes esfuerzos y perseverancia. Mantener la ilusión y la estima de nuestra institución eclesial, es la condición indispensable para avanzar y no caer en esta "globalización de la indiferencia", de la que nos habla el Papa Francisco, que seca el pensamiento, secuestra la alegría del alma y hace vivir en un presente inseguro e incierto, y no cree que pueda haber un futuro mejor. Seamos unas comunidades que con esperanza sembramos la fecunda semilla de la Buena Nueva de Jesús.

Con ocasión de este día, también os invito en la medida de las posibilidades de cada uno, a colaborar con vuestros recursos personales, al sostenimiento de nuestra Iglesia diocesana. "Ayuda a la Iglesia, todos ganamos". La ayuda material que ofrece, s'espiritualitzarà a través de los dones de gracia que la Iglesia ofrece en su vida sacramental, de la caridad vivificadora que hermana, de todas las actividades pastorales y educativas que alimentan nuestras almas, y también de comunión efectiva y afectiva con la Iglesia universal, que preside en la caridad el Santo Padre Francisco.

Gracias por su comunión y su colaboración.