Honremos a los beatos mártires de Urgell (2)

Continuamos el conocimiento de los mártires originarios de nuestra Diócesis, beatificados el pasado domingo día 13 en Tarragona.

El P. ANTONIO CARMARIU i MERCADER, C.M. sacerdote Paúl o de la Misión. Había nacido en Rialp (Pallars Sobirà) el 17 de abril de 1860 y fue martirizado en Llavorsí el 17 de agosto de 1936. Entró en el Seminario de Urgell en 1872 y a los siete años se incorporó al Noviciado de los Misioneros Paúles. Profesó en 1881 y fue ordenado sacerdote en 1885. Destinado primero a Mallorca y después a Barcelona, fue superior de las casas de Figueres, Bellpuig y Rialp, donde estuvo dieciocho años, y se dedicó a la predicación de ejercicios a los sacerdotes y ordenandos, y a la confesión. Tenía un gran amor a las Misiones populares. El P. Antonio se encontraba en Barcelona al estallar la revolución de 1936 y pudo huir hacia Lleida, y, después de haber estado algún tiempo con los suyos, intentó pasar a Francia. Al encontrarse por Estaón, fue detenido, vejado y lo llevaron en dirección a Sort. En Llavorsí lo fusilaron, siendo arrastrados sus restos por el río Noguera-Pallaresa. Quiso morir mirando a la cara de sus asesinos y diciéndoles: "Os perdono. ¡Viva Cristo Rey! ¡Ya podéis tirar!".

El P. ROBERT (JOAN) GRAU i BULLICH, O.S.B. fue monje de Montserrat, nacido en Coll de Nargó el 14 de abril de 1895 y martirizado en Barcelona el 5 de enero de 1937. Ingresó en el monasterio de Montserrat cuando tenía 15 años, vistió el hábito y profesó solemnemente el 21 de octubre de 1917. Fue ordenado sacerdote en 1920 y poco después fue enviado a Palestina. En 1922 fue designado Prefecto de colegiales, y Prior del Abad Marcet desde 1928, teniendo que llevar él mismo el monasterio en ausencia del Abad que estaba en América y Tierra Santa. Entre otros trabajos intelectuales, tradujo al catalán la obra de Marmion "Jesucristo, ideal del monje". Presidió también la organización de las fiestas jubilares del año 1931.

El P. JOAN ROCA i BOSCH, O.S.B. fue monje de Montserrat, nacido en Guissona el 11 de julio de 1884 y martirizado en Barcelona, Pedralbes, el 19 de agosto de 1936. Ingresó en Montserrat con 13 años y una vez ordenado sacerdote fue destinado al Santuario del Miracle. De 1913 a 1916 fue prefecto de monaguillos, y luego durante un año fue Mayordomo. En 1917 el Foment de Pietat Catalana editó la traducción que había hecho de "La Perla de las Virtudes, una exhortación al joven católico", del jesuita Adolf de Doss. Durante 10 años fue superior de la casa dependiente de Montserrat en Nápoles. Después pidió pasar a la Congregación benedictina brasileña, pero en 1930 volvió a Montserrat, y con humildad aceptó ocupar durante un año el último lugar de los sacerdotes.

El P. RAIMON (ANTONI) LLADÓS i SALUD, O.S.B. monje de Montserrat, nació en Lluçars (Vilanova de Meià), el 15 de diciembre de 1881 y fue martirizado en Barbastro el 28 de agosto de 1936. Cursó estudios en los claretianos y en el Seminario, e ingresó a los trece años en Montserrat. Profesó en 1898 y fue ordenado sacerdote en 1906. Ejerció de maestro de novicios y el año 1931, a petición del prior de El Pueyo, fue al monasterio aragonés a dirigir la escuela de aspirantes. Veló por ellos con un cuidado especial cuando, monjes y colegiales, fueron llevados a la cárcel, donde estaban también los Claretianos y el obispo de Barbastro, y compartieron la conciencia martirial. El día 28 de agosto de 1936 los monjes fueron llevados al camino de Berbegal, donde fueron ejecutados. Él llevaba en el bolsillo una cruz. Meses antes, a la pregunta de las benedictinas de Lumbier: "¿Tendría Usted valor para morir mártir?", Respondió: "No lo sé, pero si llegaba el momento y Dios me concedía esta gracia, ¡qué suerte para mí morir por Cristo!".

Honremos a los beatos mártires de Urgell (1)

En Tarragona se eleva hoy una gran acción de gracias por este gran número de intercesores, 522, que fueron mártires de Cristo, con el amor más grande, el de dar la vida por la fe en Dios y el amor a los hermanos. De entre ellos, 10 nacieron a la fe en nuestra Diócesis de Urgell, y uno de ellos era sacerdote diocesano de nuestra Diócesis. Debemos conocerlos y amarlos. Tenemos que pedirles que sean intercesores y protectores nuestros.

Mn. PAU SEGALÀ i SOLÉ, presbítero de nuestra Diócesis de Urgell, había nacido el 18 de octubre de 1903 en Montgai (Noguera) y recibió la palma del martirio en el cementerio de Lleida, junto con su hermano carmelita P. Francesc de l'Assumpció, la noche del 20 al 21 de agosto de 1936. Sacerdote desde 1928, sirvió pastoralmente diferentes parroquias del Obispado: Térmens, Linyola y Albesa, y en el momento de ser martirizado era el Ecónomo de Mont-roig (Els Plans de Sió). Al comenzar la guerra en 1936 él y su hermano carmelita se escondieron en casa. Estuvieron algunos días, pero ante la amenaza de que si no aparecían matarían a la madre y a un hermano, se presentaron, fueron detenidos, y conducidos a Lleida, donde fueron fusilados en el cementerio la noche del 20 al 21 de agosto de 1936. Al ser detenidos los dos hermanos, despidiéndose de su madre, le dijeron: "Resígnate, madre, que nosotros estamos bien dispuestos para morir; piensa que por siempre contarás con dos hijos mártires en el cielo. Ahora lo tenemos seguro; en cambio, si nos quedásemos, ya no lo sería tanto".

El P. FRANCESC DE L'ASSUMPCIÓ (FRANCESC SEGALÀ i SOLÉ) OCD, carmelita descalzo. Nacido el 25 de mayo de 1912 en Montgai, había entrado muy joven en el Seminario de Urgell, pero luego decidió entrar en los Carmelitas. Profesó, fue ordenado sacerdote, y en Barcelona, pocos meses después de su ordenación, le sorprendieron los acontecimientos del año 1936. Volvió a su pueblo donde encontró a su hermano sacerdote, y a mediados de agosto, los dos hermanos fueron detenidos por el comité del pueblo, conducidos a Lleida, fueron fusilados en el cementerio la noche del 20 al 21 de agosto de 1936.

El P. RAMON OROMÍ i SULLÀ, S.F. sacerdote religioso Hijo de la Sagrada Familia, nació en Salàs de Pallars el 16 de septiembre de 1875 y fue martirizado en Montcada i Reixac (Barcelona) el 26 de abril de 1937. Sacerdote, consultor y durante muchos años también Secretario General del Instituto. Era director de la Asociación Sagrada Familia y de la revista "La Sagrada Familia", y autor de la primera biografía de San José Manyanet así como de otros escritos. Dedicó largos años a la formación científica y religiosa de los jóvenes, especialmente religiosos. Celoso predicador y constante propagador de las glorias de la Sagrada Familia en favor de las familias. La revolución le sorprendió en el Balneario de Vallfogona de Riucorb, pero pronto se refugió en Barcelona. Detenido el 19 de abril de 1937, fue conducido a la central de patrullas, donde el 26 del mismo mes firmó una declaración en la que confesaba su condición de religioso sacerdote. Fue conducido a la cárcel de San Elías y asesinado en Montcada el 26 del mismo mes y año. Sus restos mortales fueron arrojados a la fosa común.

"Pretiosa in conspectu Dominio / mors sanctorum eius", "preciosa es a los ojos del Señor, la muerte de sus santos", decimos siempre al terminar la lectura de las memorias agradecidas de los mártires y de los santos.

"Ellos han vencido por la sangre del Cordero y por el testimonio de su martirio" (Ap 12,11)

La beatificación en Tarragona el próximo día 13 de octubre de 522 mártires de la persecución religiosa durante la contienda civil española del siglo XX, nos llena de una alegría serena y profunda. Ellos dieron generosamente su vida por amor a Cristo y a su Iglesia. De forma injusta y cruel les fue arrebatada su vida en la tierra, pero su sacrificio no se podía perder, ya que ellos triunfaban mientras eran martirizados. Ahora son bienaventurados, cantan en el cielo la gloria del Señor, el Rey de los Mártires, reciben el reconocimiento de la Iglesia que los declara hijos escogidos y llenos de virtud, e interceden por todos nosotros, mientras continúan mostrándonos el camino estrecho de la fidelidad a Dios.

En el Año de la fe necesitamos admirar la belleza de sus testimonios que nos harán más valientes a nosotros, y más semejantes a Dios Padre misericordioso. Ellos perdonaron a sus verdugos, como Jesús en la Cruz, y nos enseñan a ser portadores de reconciliación y de paz. Nunca más la persecución por ideas o creencias, nunca más las luchas entre hermanos, y que brille siempre el respeto mutuo, la libertad y la comunión entre todos los hombres y los pueblos. Que la sangre de nuestros amados mártires y los sufrimientos de tantas personas inocentes nos aporten gracia, santidad, perdón, esperanza y amor sacrificado.

A partir del día 13, la Iglesia de Urgell contará con 10 nuevos beatos mártires, nacidos a la fe en nuestra Diócesis y con caminos vocacionales y de servicio diferentes y enriquecedores, entre ellos un sacerdote diocesano y nueve religiosos. Son potentes faros que nos indican el camino de la santidad. Debemos conocerlos y amarlos. Son de nuestra familia diocesana y de la Iglesia universal. Recémosles en nuestras necesidades y honremosles en sus Parroquias de origen.

Sus nombres están inscritos en el "libro de la vida del Cordero degollado" (Ap 13,8) y los queremos recordar, amar y honrar de corazón. Son: Mn. Pau Segalà, presbítero diocesano de Urgell que era Ecónomo de Mont-roig (Els Plans de Sió) al sufrir el martirio, y su hermano el P. Francisco de la Asunción Segalà, carmelita, a quienes fusilaron juntos en Lleida; el P. Ramon Oromí, hijo de la Sda. Familia; el P. Antoni Carmaniu, paúl; el Hno. Sebastián Balcells, claretiano, los 3 PP. Robert Grau, Joan Roca y Raimon Lladós, monjes benedictinos de Montserrat; el Hno. Joaquín (Leonci Joaquín) Pallerola, hermano de las Escuelas Cristianas, y el hermano marista Aquiles (Baldomero) Baró. "Estos son los que vienen de la gran tribulación -dice la Escritura-. Han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero y las han blanqueado" (Ap 7,14).

Nos recordaba el Concilio Vaticano II: "Es un deber de la Iglesia hacer presente y casi visible a Dios Padre y a su Hijo encarnado, renovándose y purificándose sin cesar, guiada por el Espíritu Santo. Esto se obtiene en primer lugar por el testimonio de una fe viva y madura, educada precisamente para poder captar con claridad las dificultades y superarlas. Un testimonio insigne de esta fe lo dieron y lo dan muchos mártires. Esta fe debe manifestar su fecundidad impregnando toda la vida, incluso la profana, de los creyentes, y moviéndolos a la justicia y al amor, sobre todo hacia los pobres" (GS 21). Pedimos para nosotros la gracia de la fidelidad a Cristo, por encima de nuestras propias vidas, y gocemos con la alegría que viene del cielo y los mártires transmiten.

Seguir avanzando con fe y confianza

Ayudando a los seminaristas del Seminario Mayor Interdiocesano a iniciar el curso, les pedía que mirasen el camino de fe realizado por "Abrahán, nuestro padre en la fe" (ved la belleza y profundidad de los capítulos del Génesis 12 y siguientes). Él aceptó la llamada de Dios, a "salir de su tierra, de su patria, de la casa de su padre... hacia la tierra que Dios le mostraría". Y "se trasladó por etapas al Négueb"; de etapa en etapa, sin verlo ni saberlo todo... ¡Ir haciendo el camino de la vida, con la compañía y la amistad de Dios! Abrahán dejó las comodidades de un lugar fértil y una vida asegurada, para irse hacia donde Dios quisiera. Sin ideas previas, suyas, sino allí donde Dios le quería y como Él le quisiera. Este patriarca debe ayudarnos mucho en el Año de la fe, a seminaristas que reinician su formación sacerdotal, especialmente a los que acaban de ingresar, pero también vale mucho para mí y para todos, en el inicio del curso pastoral. Confiar, dejar hacer al Señor."Encomienda tu camino al Señor, confía en Él, y Él actuará" (Sal 37,5).

Al mismo tiempo les recomendaba, más allá de lo que ya sabemos que tendremos que hacer como ordinario y que es muy importante no desatender, acoger al menos 4 temas destacados, que en cierto modo marcarán este curso pastoral, y que sería bueno tener presentes en la reflexión y la oración:

1. El nuevo pontificado del Papa Francisco, con sus palabras, homilías, intenciones, y con los signos que él ha ido dando de lo que más nos conviene en estos momentos. Su "reforma franciscana". Dejarse atraer por su mensaje, que debe calar en nosotros los católicos, y debemos hacer fructificar. Por tanto es necesario conocer qué nos dice, y cómo nos lo dice. Y aceptarlo de corazón, ya que es el Papa querido por Dios para nuestros tiempos.
2. La clausura del año de la fe que viviremos en noviembre, pero que de ninguna manera debemos clausurar como algo ya acabado. Conviene que quede como una "Puerta abierta" de la fe, todo lo que se ha escrito, rezado, reflexionado durante este Año. La fe no es de un Año, sino que es nuestra fuerza y el sentido de nuestras vidas. ¡Continuemos profundizándola, amándola y testimoniándola!
3. Las beatificaciones en Tarragona, en octubre, de 522 mártires de la persecución religiosa en España durante los años treinta, entre los que hay 1 sacerdote diocesano y 9 religiosos hijos de nuestro Obispado, nos debe animar a vivir la fe con ardor, con coraje. Ellos nos piden que seamos fieles hasta la muerte, a pesar de las persecuciones. Probablemente las nuestras serán las de unas fuerzas que desprecian a Dios y a los que creen en Él; un mundo secularizado y contrario, que se opone a los hijos de Dios. ¡Seamos valientes, no desfallezcamos, confiemos en la ayuda de Dios que nunca falla!
4. Y los temas en torno a la paz y la justicia. En 2014 se cumplirán 100 años de la 1 ª Guerra Mundial (1914-18) que tanta muerte sembró, y que cambió el mapa europeo y mundial. Y también los 300 años de la abolición de los derechos de Cataluña por Felipe V y conviene que los católicos no quedemos al margen, sino que aportemos nuestro plural compromiso, que derive de un justo criterio en este tema nacional, formado con la Doctrina social de la Iglesia. También nos preocupa la paz en Siria y otros lugares del mundo donde campa la violencia, y por eso rezamos, unidos al Santo Padre. Y nos debe continuar alentando dar una respuesta solidaria a los que más sufren la crisis económica.