Seguir avanzando con fe y confianza

Ayudando a los seminaristas del Seminario Mayor Interdiocesano a iniciar el curso, les pedía que mirasen el camino de fe realizado por "Abrahán, nuestro padre en la fe" (ved la belleza y profundidad de los capítulos del Génesis 12 y siguientes). Él aceptó la llamada de Dios, a "salir de su tierra, de su patria, de la casa de su padre... hacia la tierra que Dios le mostraría". Y "se trasladó por etapas al Négueb"; de etapa en etapa, sin verlo ni saberlo todo... ¡Ir haciendo el camino de la vida, con la compañía y la amistad de Dios! Abrahán dejó las comodidades de un lugar fértil y una vida asegurada, para irse hacia donde Dios quisiera. Sin ideas previas, suyas, sino allí donde Dios le quería y como Él le quisiera. Este patriarca debe ayudarnos mucho en el Año de la fe, a seminaristas que reinician su formación sacerdotal, especialmente a los que acaban de ingresar, pero también vale mucho para mí y para todos, en el inicio del curso pastoral. Confiar, dejar hacer al Señor."Encomienda tu camino al Señor, confía en Él, y Él actuará" (Sal 37,5).

Al mismo tiempo les recomendaba, más allá de lo que ya sabemos que tendremos que hacer como ordinario y que es muy importante no desatender, acoger al menos 4 temas destacados, que en cierto modo marcarán este curso pastoral, y que sería bueno tener presentes en la reflexión y la oración:

1. El nuevo pontificado del Papa Francisco, con sus palabras, homilías, intenciones, y con los signos que él ha ido dando de lo que más nos conviene en estos momentos. Su "reforma franciscana". Dejarse atraer por su mensaje, que debe calar en nosotros los católicos, y debemos hacer fructificar. Por tanto es necesario conocer qué nos dice, y cómo nos lo dice. Y aceptarlo de corazón, ya que es el Papa querido por Dios para nuestros tiempos.
2. La clausura del año de la fe que viviremos en noviembre, pero que de ninguna manera debemos clausurar como algo ya acabado. Conviene que quede como una "Puerta abierta" de la fe, todo lo que se ha escrito, rezado, reflexionado durante este Año. La fe no es de un Año, sino que es nuestra fuerza y el sentido de nuestras vidas. ¡Continuemos profundizándola, amándola y testimoniándola!
3. Las beatificaciones en Tarragona, en octubre, de 522 mártires de la persecución religiosa en España durante los años treinta, entre los que hay 1 sacerdote diocesano y 9 religiosos hijos de nuestro Obispado, nos debe animar a vivir la fe con ardor, con coraje. Ellos nos piden que seamos fieles hasta la muerte, a pesar de las persecuciones. Probablemente las nuestras serán las de unas fuerzas que desprecian a Dios y a los que creen en Él; un mundo secularizado y contrario, que se opone a los hijos de Dios. ¡Seamos valientes, no desfallezcamos, confiemos en la ayuda de Dios que nunca falla!
4. Y los temas en torno a la paz y la justicia. En 2014 se cumplirán 100 años de la 1 ª Guerra Mundial (1914-18) que tanta muerte sembró, y que cambió el mapa europeo y mundial. Y también los 300 años de la abolición de los derechos de Cataluña por Felipe V y conviene que los católicos no quedemos al margen, sino que aportemos nuestro plural compromiso, que derive de un justo criterio en este tema nacional, formado con la Doctrina social de la Iglesia. También nos preocupa la paz en Siria y otros lugares del mundo donde campa la violencia, y por eso rezamos, unidos al Santo Padre. Y nos debe continuar alentando dar una respuesta solidaria a los que más sufren la crisis económica.