Mn. Josep Boher Foix

Llegó el mes de julio de 1936 y con él la explosión de la persecución religiosa. A principios del mes de agosto, unos días antes de su inmolación, quiso abandonar la parroquia y de hecho lo hizo. No había hecho mucho camino cuando un vecino de La Pobleta fue a su encuentro para comunicarle el parecer del presidente del comité local, Josep Perati. No era necesaria su huída. Podía vivir con toda tranquilidad en la casa parroquial, nadie lo molestaría. Era un pastor amado por su pueblo. Ante esto Mn. Josep regresó a La Pobleta.