Celebración de la Fiesta de la Beata Ana María Janer

El día 11 de enero, en la capilla de la Residencia de la Sagrada Familia de Urgell de La Seu d'Urgell, tuvo lugar la fiesta litúrgica de la Fundadora del Instituto de las Religiosas de la Sagrada Familia de Urgell, la Beata Ana María Janer.

La Misa este año fue presidida por Mn. Manuel Pal, canónigo penitenciario y Capellán de la comunidad de La Seu d'Urgell que diariamente celebra la Eucaristía. Concelebró con él, el Decano del Capítulo Catedral Mn. Xavier Parés.

La Eucaristía contó con la presencia de la Superiora General del Instituto, la Madre Laura Garione; la Consejera General, Victoria Bertrán; la Superiora de la Comunidad de La Seu d'Urgell, Hna. M. Carmen Gros; las otras Hermanas de la comunidad; representantes de otras Comunidades Religiosas de La Seu d'Urgell y una buena cantidad de fieles de La Seu d'Urgell que quisieron celebrar la Eucaristía el día de la Fiesta de la Beata Ana María Janer, a la sombra de sus restos.

Mn. Manel en su homilía remarcó la figura de Ana María; mujer valiente, humilde, arriesgada, de virtud bien arraigada en todo su vivir. Son las obras que nos hablan, pero unas obras confirmadas por la fe y amor a los más pobres y desamparados y que nos invitan a seguirla también hoy.

La Liturgia de las Horas, cada 11 de enero, día de su santa muerte, cuando festejamos su memoria, nos hace leer este hermoso texto extraído de los Pensamientos, memorias, conversaciones íntimas, enseñanzas y consejos de eficaz influencia en la vida de Ana María Janer Anglarill. Nos dice:
 

"En vuestro trato, sed amables con todo el mundo, de cara a conquistarlos para Jesucristo y ganarlos para el Cielo. Cuando estéis enojadas o enfadadas no reprendáis a nadie, porque la reprensión en este acto es inútil, ni hace buen efecto, ni es causa de enmienda en ninguna persona. Sé de cierta persona, que cuando tiene motivo de estar disgustada lo piensa bien, lo considera y entonces habla más bajito y tiernamente a los mismos domésticos y los que le dan motivo de disgusto o enojo. Esto es, hijas mías, sobreponerse, saber gobernar y ser superior a sí mismo.
 
"Sed humildes de corazón, no sólo de palabras; ya sabéis que Jesucristo vino al mundo, para corregir y detestar la soberbia, enseñando la humildad con sus actos. No son humildes las personas que a cada paso se llaman miserables, pecadores. Sed amantes de la santa pobreza y no busquéis comodidades, ni comidas exquisitas; si os los dan, tomad sin temer faltar a la pobreza. Amen los desprecios, sin buscarlos ni quererlos; sino tomándolos de la manera que vengan, por amor a Jesús. Conviene repasar el corazón para ver si alimenta alguna afección desordenada, y si la encuentra, que se expongan al Padre Director espiritual, porque no avanzará en la santidad la que no lo haga así. No tengáis celos ni envidias, si alguna tiene estas pasiones, que lleve examen particular hasta verse corregida. Cada día, sin rutina y con fe ardiente, antes de irse a dormir, pregúntese: ¿podrías hoy, presentarse ante Dios? Cuando llega el examen de la noche siempre me pregunto si he cumplido bien todos mis actos; si no es así, tengo una pena. Si lo he sabido ordenar bien, siento consolación y me parece que Dios está contento. Procuremos guardar la presencia de Dios que en la oración hayamos conseguido; en todo lugar y distribución, tener a Dios presente. Así, en las clases, trabajo, cocina, refectorio, recibidor; siempre, siempre, tener a Dios presente. Oh, que hermosa es la práctica de la presencia de Dios y cómo eleva todas nuestras obras!"

 
Ana María Janer Anglarill nació el 18 de diciembre de 1800 en Cervera y murió el 11 de enero de 1885 en Talarn (Urgell). En 1859 fundó, llamada por el Obispo de Urgell Dr. Josep Caixal, el Instituto de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell en el Hospital de La Seu d'Urgell. Sus restos mortales descansan en la capilla de la Residencia Sagrada Familia de La Seu d'Urgell desde 1961.