Encuentro Europeo de Taizé

Del 28 de diciembre hasta el 1 de enero, Madrid acogió el Encuentro Europeo de Taizé. Cerca de 15.000 jóvenes, de diferentes confesiones cristianas, participaron, entre ellos, un grupo de la Diócesis de Urgell, acompañados por Mn. Ivan Ayala, M. Carme Girart y por el Arzobispo de Urgell, Mons. Joan-Enric Vives.

El día 29, el Cardenal-Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y el Prior de la Comunidad de Taizé, el Hermano Alois, presidieron un taller de oración del Encuentro Europeo de Jóvenes en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Entre los asistentes estaba el Arzobispo Joan-Enric, el Obispo de Huelva, Mons. José Vilaplana; el Obispo de Teruel-Albarracín, Mons. Antonio Gómez y el Obispo auxiliar de Madrid, Mons. José Cobo; así como varios hermanos de Taizé.

Para orar hace falta «silencio y escucha», «constancia», acudir a la Palabra de Dios y entender que «tenemos una luz interior», que es el Señor, que nos acompaña a pesar de nuestras distracciones y faltas. Ambos insistieron en la importancia de cuidar la oración tanto individual como en comunidad, aunque a veces no se obtengan respuestas, porque el Señor «sorprende» cuando uno menos lo espera, y acercarse a Él sabiendo que, como ha recordado el hermano Alois, «no dice: "cambia y ven a mí ", sino "ven a mí para cambiar"». El cardenal Osoro animó a los jóvenes, procedentes de toda Europa y de diferentes confesiones cristianas, a saborear «la oración que salió de los labios de Jesús: el Padrenuestro». «Somos hijos de Dios -aseguró- y hermanos de todos los hombres» y esto cambia la forma de ser en el mundo.

En esta línea, el Prior de la comunidad ecuménica alentó a los jóvenes a acudir a la Eucaristía del domingo en sus parroquias, aunque a veces pueda dar pereza, y quedarse «con al menos una idea» de lo que dice el sacerdote. «Si no conseguís quedaros con nada, os acercáis a una señora mayor al final y pedirle que rece por vosotros esta semana. Habréis hecho a una persona feliz. Bueno, a dos, porque vosotros también sentiréis alegría», aseguró. Luego los invitó también a que recen de manera sencilla por el Papa Francisco.

Durante cinco días, la ciudad de Madrid se convirtió en un espacio de oración, fe y compromiso social para descubrir conjuntamente los signos de esperanza que hay en nuestro entorno. En más de 170 parroquias de la Archidiócesis se llevaron a cabo vigilias de oración. La más significativa fue la que tuvo lugar el día 30 en el pabellón IFEMA (feria de Madrid) donde el Hermano Alois, prior de Taizé, animó a vivir la hospitalidad y la acogida.

Al encuentro asistieron jóvenes de diferentes países de Europa y con diversas tradiciones cristianas pero la oración fue el eje común. De este modo, el encuentro Europeo de Taizé se convirtió en una experiencia personal única.